Home / Area / DOCTRINA EN DOS PÁGINAS Diario Ambiental Nro 315 – 14.12.2021


DOCTRINA EN DOS PÁGINAS

Un avance en materia de Derechos Humanos: el derecho al medio ambiente limpio, saludable y sostenible como derecho humano fundamental (Parte II)

Por Adriana Margarita Porcelli y Adriana Norma Martínez

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Sin embargo, es el inicio de un camino más ambicioso para la solución de los problemas socio-ambientales a los que se enfrenta el mundo, los que fueron agudizados por la pandemia del COVID-19 fundamentalmente por el aumento de las enfermedades zoonóticas.

A lo expuesto, se le puede adicionar que ayudará a cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La crisis ambiental y la vulneración de los derechos humanos son dos caras de la misma moneda ya que la emergencia climática, la contaminación tóxica generalizada y la dramática pérdida de biodiversidad generalmente afecta en mayor medida a las poblaciones más vulnerables que no han causado esta crisis ambiental mundial.

En sintonía, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, aseveró la vinculación del ambiente con la protección de las personas y el planeta, con el aire, el agua y los alimentos. Como la protección de los sistemas naturales, es una condición previa básica para la vida y el sustento de todas las personas, instó a los Estados a tomar medidas audaces para efectivizar en forma real e inminente el derecho a un medio ambiente saludable[1].

La Resolución 48/13 comienza recordando la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, en la cual la Asamblea aprobó un amplio conjunto de Objetivos de Desarrollo Sostenible –ODS- y metas universales y transformativos, de gran alcance y centrados en las personas, así como todas sus resoluciones sobre los derechos humanos y el medio ambiente -las más recientes son las resoluciones 45/17, de 6 de octubre de 2020, 45/30, de 7 de octubre de 2020, y 46/7, de 23 de marzo de 2021-.

Acto seguido, reconoce que las tres dimensiones-social, económica y ambiental-  del desarrollo sostenible y la protección del medio ambiente, incluidos los ecosistemas, contribuyen al bienestar humano y al disfrute de los derechos humanos, especialmente los derechos a la vida, a la salud física y mental, a un nivel de vida y a una alimentación adecuada, a la vivienda, al agua potable y el saneamiento y a la participación en la vida cultural, para las generaciones presentes y futuras.

Posteriormente vincula el uso no sostenible de los recursos naturales, la contaminación del aire, las tierras y el agua, la gestión irracional de las sustancias químicas y los desechos, la pérdida resultante de diversidad biológica y la disminución de los servicios prestados por los ecosistemas con la degradación ambiental. Si bien los daños ambientales tienen repercusiones negativas en todas las personas y comunidades de todo el mundo, las consecuencias se dejan sentir con más fuerza en los sectores de la población que ya se encuentran en situaciones de vulnerabilidad, incluidos los pueblos indígenas, las personas de edad, las personas con discapacidad y las mujeres y las niñas.

Por una parte, les recuerda a los Estados las obligaciones contraídas en diversos instrumentos internacionales de respetar, proteger, adoptar medidas y promover los derechos humanos, entre otras cosas en todas las actividades destinadas a hacer frente a los problemas ambientales. Y por otra, subraya la responsabilidad de todas las empresas de respetar los derechos humanos, incluidos los derechos a la vida, la libertad y la seguridad de los defensores de los derechos humanos que se ocupan de cuestiones relativas al medio ambiente, conocidos como defensores de los derechos humanos relacionados con el medio ambiente.

En virtud de los fundamentos y considerandos expuestos ut supra, concluye que el derecho a un medio ambiente limpio, saludable y sostenible constituye un derecho humano importante para el disfrute de todos los derechos humanos, que se encuentra relacionado con otros derechos y el derecho internacional vigente y que la promoción del mismo requiere la plena aplicación de los acuerdos multilaterales relativos al medio ambiente con arreglo a los principios del derecho ambiental internacional.

A su vez, alienta a los Estados a desarrollar capacidades para proteger el medio ambiente, cooperando entre sí para su implementación, tanto el sistema de las Naciones Unidas como otros organismos y actores, incluida la sociedad civil, las empresas y las instituciones nacionales de derechos humanos; a compartir buenas prácticas en el cumplimiento del derecho y crear sinergias entre la protección de los derechos humanos y la protección del medio ambiente; a considerar que los esfuerzos para proteger el medio ambiente deben respetar plenamente otras obligaciones de derechos humanos, incluidas las relacionadas con la igualdad de género; a adoptar políticas para el disfrute del derecho, con respecto a la biodiversidad y los ecosistemas y a tener en cuenta las obligaciones de derechos humanos relacionadas con este derecho en la implementación el seguimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, tomando en consideración su carácter integrado y multisectorial[2].

Finaliza afirmando que continuará ocupándose de la cuestión.

El tema pasará a la Asamblea General de la ONU en Nueva York, para su consideración.

 

[1] “Bachelet elogia histórico reconocimiento del derecho a un ambiente saludable” (8 de octubre de 2021) Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas. Disponible en: http://www.oacnudh.org/bachelet-elogia-historico-reconocimiento-del-derecho-a-un-ambiente-saludable/

[2] Consejo de Derechos Humanos. (8 de octubre de 2021) Resolución 48/13 El derecho humano a un medio ambiente limpio, saludable. A/HRC/RES/48/13, 18 de octubre de 2021.

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