Home / Area / DOCTRINA EN DOS PÁGINAS I Diario DPI Suplemento Derecho del Deporte Nro 20 – 07.10.2019


DOCTRINA EN DOS PÁGINAS I

La prohibición de FIFA de cesión de derechos económicos a terceros frente al derecho privado

Por Germán E. Gerbaudo

[1]

  1. Introducción

En esta colaboración volvemos sobre un tema del que nos ocupamos en diversas oportunidades[2]. Nos referimos a la prohibición establecida por la FIFA a través de la Circular 1464 del 22 de diciembre de 2014 por la que se dispuso que los derechos económicos no pueden ser cedidos a terceros. En tal sentido, por la mencionada Circular se introdujo el art. 18 ter al Reglamento sobre el Estatuto y Transferencia de Jugadores (RETJ) que prohíbe de manera absoluta que los derechos económicos -o beneficios económicos derivados de los derechos federativos- puedan ser cedidos a terceros –particulares-.

Consideramos que dicha solución además de inconveniente para el desarrollo del fútbol es contraria a las normas del derecho privado. En especial, en nuestro país es contraria a las normas que regulan la cesión de derechos y que se encuentran previstas en el Código Civil y Comercial de la Nación.

  1. ¿Por qué en nuestro país la cesión de derechos económicos a particulares es una operación válida y lícita desde la normativa del derecho privado?

El Código Civil y Comercial de la Nación, sancionado en octubre de 2014 por ley 26.994 y vigente desde el 1 de agosto de 2015 regula la cesión de derechos. Entendemos que la prohibición federativa –emanada de FIFA- se encuentra en clara contradicción con la normativa de Derecho Privado.

Anticipamos que el Código Civil y Comercial no regula específicamente a la cesión de derechos económicos. No obstante, tampoco las prohíbe. Por el contrario, esta modalidad contractual que analizamos en este artículo de doctrina queda comprendida –como expresamos- en el objeto de la cesión de derechos que regula el nuevo Código Civil y Comercial.

En este acápite, abordaremos las principales disposiciones de la figura de la cesión de derechos que resultan aplicables a las cesiones de derechos económicos.

El Código Civil y Comercial suprimió a la cesión de créditos contenida en el Código de Vélez Sarsfield y la reemplazó por la cesión de derechos.

En la regulación de la cesión de derechos el Código Civil y Comercial establece una nueva metodología superando las críticas que se hacían sobre el Código Civil de 1869 que regula bajo la denominación de “cesión de créditos” disposiciones que aludían a la cesión de derechos que no son créditos, omitiendo a su vez regular la cesión de contratos y conteniendo escasas disposiciones sobre las cesiones de derechos hereditarios[3].

En esta nueva metodología que trajo el Código Civil y Comercial bajo la designación de cesión de derechos se establecen una serie de disposiciones generales sobre la cesión de derechos y luego se reglan sub-tipos de la figura. En tal sentido, en la doctrina se expresa que “en primer lugar, incluye algunas disposiciones relativas a la cesión de derechos en general y posteriormente regula algunos subtipos que ameritan normas específicas teniendo en cuenta las particularidades del negocio o de los derechos cedidos (arts. 1614 a 1640). Es decir que, el tipo contractual genérico comprende otros subtipos específicos tales como la transmisión de créditos (arts. 1614 a 1631), de deudas (arts. 1632 a 1635), de posición contractual (arts. 1636 a 1640), de herencia (art. 2302 a 2309), de créditos en garantía (art. 1615), y la cesión de créditos prendarios (art. 1625)”[4].

El nuevo Código Civil y Comercial regula a la cesión de derechos como una figura contractual autónoma, superando el criterio que la disciplina como un capítulo de la transmisión de los derechos dentro del marco de la Teoría General de las Obligaciones[5].

La regulación de la cesión de derechos constituye el capítulo 26, dentro del Título IV “Contratos en particular” del Libro Tercero “Derechos Personales”.

El art. 1614 bajo el acápite de “Definición” califica a la figura expresando que “Hay contrato de cesión cuando una de las partes transfiere a la otra un derecho. Se aplican a la cesión de derechos las reglas de la compraventa, de la permuta o de la donación, según que se haya realizado con la contraprestación de un precio en dinero, de la transmisión de la propiedad de un bien, o sin contraprestación, respectivamente, en tanto no estén modificadas por las de este Capítulo”.

Se consagra una definición amplia del instituto que hace viable la transmisión por vía convencional de todo tipo de derechos, no limitándose a la cesión de créditos. En la misma queda comprendida la cesión de derechos económicos o beneficios económicos derivados de los federativos.

Asimismo, el nuevo texto legal estatuye la integración normativa de esta figura con las normas que regulan la compraventa, la permuta o la donación. La misma depende que se haya acordado o no una contraprestación a cargo del cesionario[6]. Por lo tanto, si la cesión de los derechos económicos es onerosa con el pago de un precio como contraprestación a cargo del cesionario se dará la integración con las normas de la compraventa. Es decir, las normas de este último contrato resultarán aplicables en tanto no sean modificadas por la regulación del contrato de cesión. En caso de que la cesión de derechos económicos sea a título gratuito –supuesto improbable que ocurra en la praxis– la integración será con las normas de la donación.

En la práctica negocial del fútbol las cesiones de derechos económicos presentan numerosas variantes. En tal sentido, no observamos obstáculo para que los mismos se cedan en garantía. En dicho caso resultará aplicable el art. 1615 del nuevo Código Civil y Comercial que alude a la “cesión en garantía” expresando que “Si la cesión es en garantía, las normas de la prenda de créditos se aplican a las relaciones entre cedente y cesionario”.

Asimismo, resulta de trascendental importancia para la figura de la cesión de derechos económicos el art. 1616 que refiere al objeto de la cesión. El mismo bajo la denominación de “Derechos que pueden ser cedidos” establece el objeto de esta cesión en un sentido amplio. Así, dispone que “Todo derecho puede ser cedido, excepto que lo contrario resulte de la ley, de la convención que lo origina, o de la naturaleza del derecho”.

Comentando la disposición Carlos H. Hernández y Julieta Trivisonno señalan que “de esta manera se reafirman los amplios contornos que el contrato de cesión tiene en el derecho argentino. Se ha decidido incluso no realizar expresas referencias a ningún caso en particular. En este aspecto se aparta del Código vigente, en tanto éste, luego de enunciar la regla general, incluye una serie de artículos en donde trata expresamente algunos supuestos de cesiones permitidas”[7].

En sentido similar Pablo Agustín Legón sostiene que “se elimina así el puntilloso cúmulo de normas destinadas a deslindar, no sólo los derechos o créditos intransmisibles, sino también los ejemplos de cuáles eran susceptibles de transferencia. En definitiva, y tal como fuera puesto de manifiesto en los fundamentos del Proyecto de 1993, la referencia a “todo derecho” hace innecesarias las aclaraciones sobre créditos sujetos a modalidades, los futuros, los aleatorios, los litigiosos, los dudosos, los eventuales, etc.”[8].

En consecuencia, los derechos económicos en cuanto derecho creditorio sujeto a condición pueden ser objeto de la cesión de derechos, no quedando incluido en ninguno de los supuestos de excepción que regula la norma.

La normativa de la FIFA que prohíbe la participación de terceros en la titularidad de derechos económicos no tiene eficacia ante la norma del Código Civil y Comercial que permite esas cesiones. No puede considerarse que la prohibición de la FIFA encuadre en el supuesto de una prohibición derivada de la ley. Se trataría de una norma federativa que establece la prohibición y no una prohibición derivada de la ley.

III. Conclusiones

La prohibición establecida por la FIFA a través de una norma reglamentaria resulta de escasa eficacia en aquellos países como el nuestro donde la normativa estatal admite estas operaciones. Demostramos en este trabajo que la cesión derechos económicos si bien no tiene un marco regulatorio específico le resultan aplicables las normas de la cesión de derechos del Código Civil y Comercial. Nuestro Código Civil y Comercial al regular la cesión de derechos admite como objeto del mismo a los créditos condicionales. La cesión de derechos económicos en definitiva implica la cesión de un crédito futuro y condicional.

El Código Civil y Comercial no prohíbe las cesiones de derechos económicos. Ésta se presenta como un subtipo de cesión de derechos. Es decir, si bien no hay una regulación especial para la cesión de derechos económicos la misma queda comprendida en las normas de la cesión de derechos.

Por lo tanto, la prohibición de la FIFA nos colocará ante el conflicto de normas estatales y federativas.

Conforme a las normas del Código Civil y Comercial que rigen la cesión de créditos las cesiones de derechos económicos están permitidas. Se trata de un negocio plenamente lícito. Nuestro Código Civil y Comercial dispone que pueden ser objeto de cesión los créditos condicionales. Por lo tanto, el derecho económico encuadraría en dicho objeto. En consecuencia, la única forma que podría prohibirse esta práctica es a través del dictado de una ley que modifique el Código Civil y Comercial.

  1. ¿Cuál es el futuro deseable?

Es de esperar que en el futuro y frente a los aires que soplan en FIFA que está revisando su estructura normativa se muted de posición, se suprima la prohibición y se regulen las cesiones de derechos económicos.

Hemos demostrado que la solución no pasa por la prohibición de los TPOs –derechos económicos de titularidad de particulares- sino por una regulación que proteja los distintos intereses en juego y que suministre transparencia y control en estas operaciones. Consideramos que FIFA debe coadyuvar a suministrar una respuesta eficiente a este problema. La solución no es prohibir una realidad que se impuso y que es de utilidad en el mundo negocial del fútbol profesional. Creemos que el mejor camino es establecer un marco regulatorio adecuado de parte de la legislación estatal, permitiendo estas operaciones y estableciendo una regulación que proteja a los intereses de todos los sujetos involucrados en estas negociaciones. En tal sentido, que tutele al futbolista en lo concerniente a sus derechos laborales, evitando que estos se vean conculcados y que queden a merced de las decisiones de los empresarios. Asimismo, que proteja a los clubes a fin de evitar que los inversores se aprovechen de las necesidades de éstos, apropiándose a bajo costo de los beneficios económicos de los futbolistas. Igualmente, que tutele al Estado evitando que el fútbol y sus negocios sean un campo propicio para la evasión. Finalmente, que proteja al inversor otorgándole un marco regulatorio que le suministre seguridad jurídica.

Ahora bien, expuesta la necesidad de regulación, sostenemos que la misma debe ser provista a nivel internacional por la FIFA a través de un Reglamento sobre la participación de particulares en la titularidad de derechos económicos de futbolistas. Esta reglamentación permitía resolver a nivel de la FIFA los casos que presentan dimensión internacional. A su vez, esta regulación funcionaria como una especie de Ley Modelo para que los Estados o las federaciones nacionales provean una regulación a nivel local.

Por eso creemos que es necesario que la FIFA revea la postura de prohibir la participación privada en la titularidad de los derechos económicos y asuma así la regulación de esta práctica.

A nivel internacional una reglamentación especial emanada de la FIFA sólo sería aplicable a las asociaciones miembros, a los clubes afiliados a dichas asociaciones, a los futbolistas federados y a todos los directivos directa e indirectamente relacionados, pero no a los terceros inversores ajenos al sistema. Sin embargo, sostenemos que la utilidad de dicha reglamentación obedece a que puede servir de modelo para que se regle la cuestión en cada país a través de una ley. Esta norma emanada del Estado si sería aplicable a los inversores. Por lo tanto, FIFA debe proveer una reglamentación que ha ser de obligatoria aplicación en su ámbito; pero que contribuirá como ley modelo para que la problemática sea legislada a nivel local por cada país a través de una ley proveniente del ordenamiento local.

 

[1] Abogado (UNR). Doctor en Derecho (UNR). Magister en Derecho Privado (UNR). Especialista en Derecho de Daños (UCA). Profesor titular ordinario –por concurso- de Derecho de la Insolvencia, Facultad de Derecho (UNR). Profesor adjunto de Derecho del Deporte, Facultad de Derecho (UNR). Sub-director del Centro de Estudios en Derecho del Deporte, Facultad de Derecho (UNR). Secretario Académico de Posgrado (Facultad de Derecho, UNR).

[2] Véase: GERBAUDO, Germán E., Los derechos económicos. El futbolista como titular de sus propios derechos económicos, en DPI Suplemento de Derecho del Deporte, 12/08/2019, Nº 18. www.dpicuantico.com; GERBAUDO, Germán E., Estado actual de la prohibición de la FIFA de la cesión de derechos económicos a terceros, en SJA 29/05/2019, p. 19; GERBAUDO, Germán E., La verificación de créditos emergentes de cesiones de derechos económicos de futbolistas a la luz del Código Civil y Comercial de la Nación, en DPI Suplemento de Derecho del Deporte, 12/12/2018, Nº 13. www.dpicuantico.com; GERBAUDO, Germán E., Derechos federativos y derechos económicos. Concepto. Distinción, en DPI Suplemento de Derecho del Deporte, 14/05/2018, Nº 8. www.dpicuantico.com; GERBAUDO, Germán E., La cesión de derechos económicos y el derecho del futbolista a percibir el 15 % del monto de la operación, en  “Microjuris.com”, MJ-DOC-7670-AR, MJD 7670, 4 de abril de 2016; GERBAUDO, Germán E., La conclusión del concurso preventivo y las limitaciones al régimen de administración. A propósito de la percepción por un club en concurso preventivo de los fondos provenientes de la transferencia de derechos económicos, en Doctrina Societaria y Concursal, Errepar, Buenos Aires, Nº 335,  octubre 2015, p. 1090; GERBAUDO, Germán E., Comentarios críticos a la Circular 1464 de la FIFA sobre la prohibición de la cesión de derechos económicos a terceros, en Revista de Derecho del Deporte, IJ editores, Cátedra de Derecho del Deporte, Facultad de Derecho, Universidad Austral, Nº 10, mayo de 2015, cita IJ-LXXVIII-258. www.ijeditores.com.ar.

Asimismo, fue el tema que investigamos en nuestra tesis de Doctorado en Derecho. La misma se tituló “Problemática actual de las cesiones de derechos económicos en el fútbol profesional. Necesidad de conciliar el ordenamiento jurídico con la realidad”, realizada bajo la dirección del Dr. Ernesto I. J. Granados, siendo defendida en la Facultad de Derecho, Universidad Nacional de Rosario el 23 de octubre de 2015.

[3] HERNÁNDEZ, Carlos A. y TRIVISONNO, Julieta, Cesión de derechos y sus subtipos, en L.L. 2013-F, p. 940.

[4] Id., pág. 940.

[5] Pablo Agustín Legón acertadamente indica que “la ubicación metodológica de la cesión de derechos queda perfectamente definida: se trata de un contrato. Ello significa una toma de posición frente a la diversidad de criterios existentes en la doctrina y la legislación comparada (variedad de contrato de venta, aspecto de la teoría general de las obligaciones, criterio mixto contractual-obligacional, genero especial de transmisión de derechos, ect)”. (LEGÓN, Pablo Agustín, Algunos aspectos sobre la cesión de derechos en el Proyecto de Código Civil y Comercial, en Revista de Derecho Comercial, del Consumidor y de la Empresa, Buenos Aires, La Ley, año III, Nº 5, octubre de 2012, p. 222).

[6] Carlos A. Hernández y Julieta Trivisonno expresan que “la aludida integración normativa, similar a la vigente, no debe ser interpretada como carencia de autonomía del contrato de cesión, dado que esta figura posee su régimen jurídico propio, adecuado a las particularidades que plantea la transmisión de la titularidad de derechos, y las normas de los restantes contratos resultan aplicables en tanto no estén modificadas por el capítulo correspondiente a la cesión” (HERNÁNDEZ, C. y TRIVISONNO, J., op. cit., p. 940).

[7] Id., pág. 940.

[8] LEGÓN, P., op. cit., pág. 222.

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