Home / Area / DOCTRINA EN DOS PÁGINAS I Diario Administrativo Nro 247 – 13.08.2019


DOCTRINA EN DOS PÁGINAS I

Black Mirror “Bandersnatch” y el derecho administrativo 4.0

Por Juan Gustavo Corvalán y Ana Paula Montenegro

[1][2][3]

I. Netflix y una Administración Pública inteligente

 Las Administraciones Públicas combinan formatos 1.0, 2.0 y 3.0. En general se caracteriza por hacer “lo mismo”, pero con más tecnología. Aunque ser electrónico o digital, suele ser un gran avance, lo cierto es que debemos repensar la forma de organizar al Estado desde otro enfoque. Para ello, es muy útil una película reciente de Netflix que recrea en un film, lo que “Elige tu propia aventura” plasmó en libros.

Esta película que integra la serie futurista Black Mirror, conduce al espectador para que mediante clics decida el destino del protagonista. De antemano no podemos saber cómo será su futuro, ya que para ello deberemos tomar muchas decisiones binarias.

Básicamente, la película tiene 9 finales y verla puede demorar, desde 45 minutos hasta 5 horas, si queremos explorar cada una de las dos opciones que aparecen constantemente. Nos tomamos el trabajo de mapear todas las decisiones posibles para tratar de entender de qué hablamos cuando hablamos de una película que dura más de 5 horas.

La versión más extensa requiere un total de 290 decisiones que nos llevarán siempre a los mismos 9 finales. Ahora bien, si nuestro objetivo no es meramente entretenernos y verla de una manera optimizada, es decir, ver aquellos 9 finales en el menor tiempo posible; entonces sería muy importante que, quienes hayan hecho la película puedan ofrecernos cuáles de esas decisiones son inconducentes o ineficientes. Esto significa que si hay que optar entre Quaker o Kellogg’s lo único que hace es dilatar el camino hacia uno de los nueve finales posibles.

En definitiva, transformar esta “burocracia fílmica” en burocracia inteligente implica indicarle a una persona, a través de este árbol de decisión, cuáles son las 14 decisiones para ver la película en 45 minutos.

Las 14 decisiones, óptimas, son lo que llamamos decisiones convenientes y son estrictamente necesarias para poder llegar a los finales. Por ejemplo, si el protagonista elige “enfrentar al terapeuta” la película tendrá un final distinto que si opta por “saltar por la ventana”. Entonces, ¿Qué pasa con los 276 restantes? Son aquellas que no generan novedades ni soluciones sino caminos más largos. Las llamamos decisiones no convenientes. La elección entre cereales Quaker o Kellogg’s para el desayuno es un ejemplo de este tipo.

Existen otras, dentro de esta clase, que implican repeticiones que no hacen más que aumentar el tiempo. Por ejemplo, si el protagonista elige la decisión “destrozar la computadora”, debemos retroceder y volver a la decisión inmediatamente anterior, no importa cuántas veces suceda. Este tipo de decisión no conveniente la llamamos decisión irrelevante. Ambas conforman la “burocracia ineficiente” en la película de Netflix.

II. Árboles de decisión: la raíz de la automatización.

Si trasladamos este fenómeno a las Administraciones Públicas, los árboles de decisión exponen este fenómeno con claridad y permiten llevar a la vida real, la optimización en las organizaciones que tienen una gran cantidad de procesos que pueden automatizarse de igual forma que hicimos con la película. Si queremos desburocratizar y humanizar las organizaciones públicas a través de técnicas de inteligencia artificial, es clave que ciertos grupos de tareas se arbolen bajo este enfoque. Por eso, transformar la burocracia imprenta o digital en una burocracia inteligente, viene dado por reducir o eliminar pequeñas decisiones que se reflejan en copiar y pegar textos, números, y abrir ventanas digitales para dar respuestas estandarizadas o soluciones simples que se piensan una vez y luego, se repiten cientos o miles de veces.

Por tomar un caso de ejemplo, en un proceso de compras y contrataciones del Ministerio de Justicia y Seguridad de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la redacción de un pliego requiere presionar 247 clics, abrir 39 ventanas y copiar y pegar más de 20 datos. Prometea logró reducir los procesos a 14 preguntas que, una vez respondidas, Prometea selecciona y confecciona el documento requerido. La información debe entrar en el sistema una única vez para luego ser utilizado la cantidad de veces que se requiera. Los resultados son impactantes: los tiempos fueron reducidos de 120 minutos a 1 minuto y la eficiencia, de más de un veinte mil por ciento.

Las personas que tratamos de mejorar las organizaciones públicas tenemos un trabajo: arbolarlas. Los árboles de decisión son el insumo del que se valen los sistemas inteligentes para automatizar decisiones rutinarias y repetitivas.

La experiencia muestra el enorme potencial de la inteligencia artificial y sus posibles aplicaciones en la vida cotidiana para agilizar procesos, automatizarlos y hacer más sencillas las tareas. Es clave aplicar este enfoque para generar más optimización, así como para refinar las técnicas de IA y así “continuar ‘girando la rueda’ para humanizar el trabajo y optimizar los derechos de las personas.”    

 

[1] Para más información, ver artículo Corvalán, J. (2018) Hacia una Administración Pública 4.0: digital y basada en inteligencia artificial. Decreto de “Tramitación digital completa”, La ley.

[2] Postdoctorando en la Universidad de París 1 Pantheón-Sorbonne, Francia. Profesor visitante de la Maestría en Derecho Digital de la Sorbona París 1. PhD. Profesor de Elementos de Derecho Administrativo en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. Director del Diario DPI.

[3] Programadora y desarrolladora web en el IALAB y la Agencia de Sistemas de Información de CABA. Estudiante de psicología.

Arbol de decisión

DESCARGAR ARTICULO