Home / Area / DOCTRINA EN DOS PÁGINAS Diario Laboral Nro. 284 – 16.10.2020


DOCTRINA EN DOS PÁGINAS

El eterno retorno argentino: otra vez se pactan sumas no remunerativas que son inconstitucionales

Por Luis Daniel José de Urquiza

Al momento de escribir estas líneas, miércoles 7 de octubre de 2020, se publica una noticia: se firmó acuerdo en la paritaria de comercio. Es noticia, porque fue una paritaria difícil, donde varias veces pareció que no se iba a alcanzar el acuerdo. Cuando comienzo a interiorizarse de las condiciones pactadas me entero que: se acordó una gratificación extraordinaria y no remunerativa de $ 30.000 que se abonará en 6 cuotas mensuales y consecutivas de $ 5000 cada una, pagaderas junto con las remuneraciones de los meses de octubre, noviembre y diciembre del 2020, y de enero, febrero y marzo del 2021. Asimismo, esta “gratificación”, de carácter no remunerativa, no se incorporará a los salarios básicos ni adicionales fijos y no devengará aportes y contribuciones a los subsistemas de la seguridad social, con las siguientes excepciones: Aportes y contribuciones a la obra social de la actividad (OSECAC), y Aportes del trabajador art. 100 y 101 del CCT 130/1975. A este importe se le adicionará, con la misma naturaleza, el pago de adicionales de antigüedad y presentismo convencionales. También se tendrá en cuenta para el pago de la contribución al Instituto Argentino de Capacitación Profesional y Tecnología para el Comercio (INACAP).[1]

Es decir, una vez más se pactan en paritarias sumas no remunerativas que se abonan junto con el salario del trabajador. Sinceramente, me asombra la mala memoria de los argentinos.

Ya nos olvidamos, parece, que hace 18 años, los Decretos 1273/02, 2641/02 y 905/03, establecieron la obligación de los empleadores de abonar a los trabajadores comprendidos en convenio colectivo de trabajo sumas de dinero de carácter alimentario, a las que entonces se calificó como “no remunerativas”.

Los importes mensuales que esos decretos impusieron fueron fijados en  $ 100 (entre el 1° de julio de 2002 y el 31 de diciembre de ese mismo año); en $ 130 (entre el 1° de enero de 2003 y el 28 de febrero de 2003); en $ 150 (entre el 1° de marzo de 2003 y el 30 de abril de ese mismo año) y en $ 200 (a partir del 31 de mayo de 2003). Por revestir –conforme lo establecieron expresamente los decretos precitados- carácter “no remunerativo”, las sumas en cuestión no fueron tenidas en cuenta para determinar el importe de conceptos como el sueldo anual complementario, las vacaciones, las horas extras, ni las indemnizaciones por despido, desde que el requisito común para integrar la base de cálculo de todos esos rubros es que el importe de que se trate revista carácter “remunerativo”.

Sin embargo, la CSJN declaró la inconstitucionalidad de esos Decretos del PEN, en autos  “Recurso de hecho deducido por la actora en la causa González, Martín Nicolás c/Polimat S.A. y otro”, en el año 2010. Pero no solo ello. En “Recurso de hecho deducido por la actora en la causa Diaz, Paula Vicente c/ Cervecería y Maltería Quilmes S.A.” del año 2013, la CSJN específicamente declaró inconstitucional la negociación y acuerdo en paritarias de incluir sumas no remunerativas que no tuvieran impacto en aguinaldo, vacaciones, y demás aspectos salariales posibles.

Estos fallos, muy conocidos, están en consonancia con un también afamado precedente de la CSJN, “Pérez, Aníbal Raúl c/Disco S.A.”, del año 2009, donde la CSJN dictaminó la inconstitucionalidad del inciso del art. 103 bis de la LCT[2], respecto a los llamados en ese momento “vales alimentarios”,  y además con el Convenio 95 de la OIT sobre protección del salario. Asimismo, con posterioridad al año 2013, la CSJN ha tenido oportunidad de volver a expedirse sobre cuestiones similares, siempre declarando su inconstitucionalidad. Así lo hizo en autos ““Sosa, Carla Elizabeth y otros c/ EN-M Defensa-Ejército s/ Personal  Militar y Civil de las FFAA y de Seg.”, de mayo de 2019, y “Bosso, Fabián Gonzalo c/ EN-M Seguridad-PFA s/ personal militar y civil de las FFAA y de Seg.”, de septiembre 2019.

Todo este panorama jurisprudencial inveterado, pacífico, unánime, vuelven incormprensible recurrir nuevamente a la figura de las “sumas no remunerativas”. Dichas figura carece de toda seguridad jurídica, por inconstitucionalidad, y le traerán dolores de cabeza futuros a las empresas, con toda seguridad, pero también a los trabajadores. Se trata del eterno corsi e ricorsi argentino, propio de un país que entra en una crisis, y apenas logra salir, cae en otra. Los decretos del 2002, que recién fueron declarados inconstitucionales en 2010, también respondieron a situaciones de emergencia, como la que vivimos ahora. Y siempre que en una paritaria se pactan sumas no remunerativas, es simplemente para que las empresas paguen menos y los trabajadores cobren más, porque no hay facturación real que permita el pago de los aumentos de salarios pretendidos por los trabajadores. Hoy salimos del paso, lo entiendo. Pero en unos años, todos estaremos pagando las consecuencias de este tipo de medidas: no solo habrá juicios para las empresas, que están perdidos desde el “vamos”, sino también un sistema jubilatorio desfinanciado, obras sociales perjudicadas, y trabajadores que habrán cobrado menos aguinaldo, vacaciones, horas extras, e indemnización. Un ejemplo más del famoso “pan para hoy, hambre para mañana”.

¿Qué otros mecanismos sugiere el suscrito para reemplazar las sumas no remunerativas que reitero, la CSJN ha declarado reiteradas veces desde hace 10 años inconstitucionales?

No hay una respuesta sencilla. Si la hubiera, ya la estarían utilizando las empresas, sindicatos, y Ministerio de Trabajo. La respuesta es compleja. Se necesita buena fe negocial, para pedir lo que realmente el sector pueda pagar, y de parte de los empresarios, para pagarlo. Se necesita también redefinir con acuerdo de empresarios, sindicato, y estado, la totalidad de los llamados impuestos al trabajo, con escalas razonables según facturación de la empresa, sector por sector, cantidad de empleados, antiguedad de los mismos, y más factores que sería largo enumerar. Pero sobre todo se necesita un acuerdo previo, responsable, que prevea situaciones de emergencia, y tenga ya una respuesta consensuada, legal, e inteligente, para responder a estas situaciones de emergencia a las que eternamente, una y otra vez, retornamos. Tal vez con todos estos elementos, logremos escapar del círculo vicioso en el que actualmente estamos sumergidos.

 

[1] https://blog.errepar.com/comercio-firma-acuerdo-paritarias/

[2] Según ley 24.700

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