Home / Area / DOCTRINA EN DOS PÁGINAS Diario Laboral Nro 106 – 02.03.2017


DOCTRINA EN DOS PÁGINAS

La visión de sustentabilidad incorporada a las relaciones laborales en las empresas

Por Consuelo Ferreyra*

Sumario: I. Introducción.- II. La sustentabilidad como objetivo de gestión empresarial.- III. Delimitación del campo de acción: “público interno”.- IV. Conclusión.

Introducción

Al hablar de Responsabilidad Social Empresaria (RSE) se recurre a 4 argumentos básicos[2]: 1) Obligación moral: está referido al “deber” de las empresas de ser buenas ciudadanas y de hacer lo correcto. Se trata de “lograr el éxito comercial en formas que se honren los valores éticos y respeten a las personas, comunidades y el ambiente natural”; 2) Licencia para operar: esto es porque toda empresa necesita de permisos ya sea de gobiernos, stakeholders[3] o la comunidad misma para funcionar; 3) Reputación: referido a la imagen de la empresa; y 4) SUSTENTABILIDAD: elemento que deseo resaltar por ser el eje de toda acción de RSE y por existir una suerte de  sinergia entre ambos conceptos.

El objetivo de este trabajo es resaltar aquellas prácticas de sustentabilidad o valor compartido que se han ido realizando y pueden ser tomadas como ejemplo o inspiración a nuevas ideas para crear valor en el marco de las relaciones laborales.

La sustentabilidad como objetivo de gestión empresarial

La definición de sustentabilidad fue desarrollada en los 80’ por el 1° Ministro Noruego GroHarlem Brudthland  y conocida en 1987 cuando la WORLD COMISSION ON ENVIRONMENT AND DEVELOPMENT de las Naciones Unidas publicó el reporte llamado “our common future” (nuestro futuro común) centrado  en el  concepto de desarrollo sustentable o sostenible como forma de “satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para cubrir sus propias necesidades”. Hoy en día ésta sigue siendo la definición con más aceptación en toda la comunidad y la que sigue adoptando la ONU para definir sustentabilidad. Lo cierto es que las definiciones principales han relacionado el término de sustentabilidad casi exclusivamente a la relación con el medio ambiente y asimismo al estudiar este concepto,  resulta que no  ha sido tema prioritario para gobiernos, empresas y organizaciones.

Sin embargo, en los últimos tiempos se puede empezar a vislumbrar un concepto más moderno de sustentabilidad basado en la idea de VALOR COMPARTIDO. Esta nueva idea de valor compartido puede ser definida como “las políticas y prácticas operacionales que mejoran la competitividad de una empresa, a la vez que ayudan a mejorar las condiciones económicas y sociales de las comunidades en las que operan”[4]. Ahora bien es necesario tener en cuenta para no caer en apócrifos, que no todas las empresas pueden pretender construir su propuesta de valor en temas sociales o ambientales, pero sí se puede añadir valor en otras áreas impensadas, y de este modo abrir nuevas fronteras y diseñar nuevas estrategias en la gestión de las corporaciones. Sin embargo, la creación de valor compartido viene a invertir prioridades de la empresa de modo de lograr una interdependencia entre sociedad y empresa  y pensar en RSE como un verdadero negocio, y como tal, requisito cada vez más importante en el mercado competitivo.

Delimitación del campo de acción: “público interno”

Para definir el campo de acción es necesario identificar a las personas involucradas a la labor empresarial. Al valorar específicamente el impacto en las relaciones laborales es que tendré en cuenta como campo de acción a los grupos involucrados en la actividad empresarial “consustancial”, es decir las acciones que atienden la relación con accionistas, gerentes y trabajadores, lo que vamos a llamar su “público interno”. Ahora bien, ante esto es que surgen diversos interrogantes: ¿Cuáles son las medidas de RSE que se pueden tomar? ¿Cuáles son sus consecuencias? ¿Cómo podemos medirlas?

Entre la diversidad de medidas que se pueden llevar a cabo siempre en el marco de las relaciones laborales podemos destacar diversos temas. Tomamos como referencia la “Dimensión social”, tema “Prácticas laborales” y como subtema las “Relaciones laborales”[5]. Dentro de estos se va a tener en cuenta: (i) Relación con los empleados ya sean estos efectivos, de terceros, temporarios o a tiempo parcial adoptando criterios transparentes tanto en la modalidad de contratación a elegir como en los vínculos laborales ya establecidos; (ii) Relación con los sindicatos como derecho fundamental de todo trabajador (consagrado en el Art. 14 bis de la CN, y del Convenio 87 de la Organización Mundial del Trabajo (OIT) y Ley 23.551 de Asociaciones Sindicales);  (iii) Remuneración y beneficio: políticas de las empresas que busquen valorizar las competencias de sus empleados; (iv) Compromiso con el desarrollo profesional, iniciativas a favor de la capacitación e incentivo de carrera dentro de la empresa;  (v) Comportamiento frente a desvinculaciones y jubilaciones; (vi) Salud y seguridad de los empleados; y (vii) Condiciones de trabajo, calidad de vida y jornada laboral. Estas últimas están referidas al “trabajo decente” entre los que  teniendo en mira los cuidados de salud, seguridad y condiciones de trabajo, se adoptan medidas como: mediciones y evaluaciones del ambiente de trabajo, mediciones en clima interno o evaluaciones al estilo “Best Place to Work”[6].

Todas las dimensiones de la empresa y no solo la social pueden ser comunicadas por distintos medios. Estos pueden ser: memorias, reportes o balances sociales o certificaciones. La mayoría de ellas siguen los parámetros exigidos por la GRI (Global Reporting Initiative)[7], organización encargada de promover el uso de reportes de sustentabilidad para incentivar el desarrollo sustentable en las empresas, brindando información de los principales aspectos a tener en cuenta, aplicable a todo tipo de institución sin importar el tamaño ni localización. Este medio incluye la aplicación de indicadores como herramientas de evaluación de la gestión de las empresas. El solo proceso de selección de información para elaborar estos reportes permite analizar el desempeño empresarial y suele poner de manifiesto una serie de medidas que muchas veces pasaban desapercibidas o eran ignoradas por una gran parte del equipo empresarial. El beneficio es que son de autogestión, gratuitos y flexibles ya que cada organización puede elegir  cuáles de todos los indicadores incluidos en las guías considerar.

Conclusión

La idea de sustentabilidad se trata simplemente de preocuparnos por lo que pasa en el mundo, pero para convertir este ideal en una forma de hacer negocios es necesario crear valor económico y dar cuenta de la responsabilidad desde el lugar que cada uno ocupa.

En la actualidad existe en el plano laboral, mayor conciencia por parte de las empresas de la necesidad de gestionar, medir y comunicar la creación de valor. Lo positivo, es que no ha quedado como una mera tarea de directivos sino que los trabajadores también están concientizados y por tanto interesados por saber cómo opera la empresa para la que laboran. A su vez, cada vez  resulta más común una conducta proactiva tanto de directivos, empleados y consumidores de ir más allá de lo que la ley obliga en estándares laborales. Los directivos a la hora de elegir proveedores ya no solo miden la relación precio calidad sino que tienen en cuenta otros factores, por ejemplo, en qué condiciones están trabajando las personas con las que contratan. Los trabajadores tienen en cuenta los valores de la empresa a la hora de elegir su lugar de trabajo y, por último, los consumidores valoran las conductas sustentables que cada empresa comunica a la hora de consumir.

En este camino, el diálogo permanente y la construcción de relaciones con todos los grupos de interés constituyen la clave para la creación de valor compartido y lo que permitirá por tanto hacer de una empresa sustentable una verdadera empresa exitosa.

[*] Master en Derecho Empresario en la Universidad Austral. Mail: consueloferreyra@gmail.com

[2] Michel E. Porter y Mark R. Kramer. Estrategia y Sociedad. Harvard Business Review América Latina-Diciembre 2006. Reimpresión R0612D-E Pág 5.

[3] Término inglés utilizado por primera vez por R. E. Freeman en su obra: “Strategic Management: A Stakeholder Approach” (Pitman, 1984), para referirse a “Cualquier grupo o individuo que pueda afectar o ser afectado por el logro de los propósitos de una corporación”. Puede consultarse en:

http://www.iese.edu/es/files/La%20evaluaci%C3%B3n%20del%20concepto%20de%20stakeholders%20seg%C3%BAn%20Freeman_tcm5-39688.pdf

[4] Michel E. Porter y Mark R. Kramer. La creación de valor compartido. Harvard Business Review- Enero- Febrero 2011. Pág 30.

[5] Vinculadas a las personas, principalmente al respeto de los empleados (propios, de terceros, temporarios o a tiempo parcial), y a la legislación que los beneficia:

http://www.iarse.org/seccion/wp-content/uploads/2014/08/Indicadores-Ethos-IARSE-V3.1.compressed.pdf  Pág. 47.

[6] Se puede consultar en  http://www.greatplacetowork-ca.com/inicio

[7] Organización líder en materia de sustentabilidad, fundada formalmente en el 2002. Ha ido evolucionando en la elaboración de sus guías, y desde mayo del 2013 se encuentra disponible su cuarta generación G4, que se puede bajar de manera gratuita en su página web: https://www.globalreporting.org/information/about-gri/what-is-GRI/Pages/default.aspx.

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