Home / Area / DOCTRINA EN DOS PAGINAS Diario Civil y Obligaciones Nro. 206 – 11.11.2019


DOCTRINA EN DOS PAGINAS

La capitalización de los intereses en el derecho civil y comercial argentino: pasado, presente y futuro

Por Juan Manuel Ruiz Ballester

En este breve artículo trataremos el tema de la capitalización de los intereses – o anatocismo – en el derecho civil y comercial argentino, particularmente, veremos el camino que la regulación del instituto recorrió desde su introducción en los derogados Códigos Civil[1] y de Comercio[2], pasando por la normativa actualmente vigente en el Código Civil y Comercial (en adelante, “CCyCN”) y, finalmente, analizando las propuestas de modificación legislativa que nos trae el anteproyecto de reforma parcial del CCyCN[3]. Para ello, esbozaremos primeramente algunas notas sobre la regulación del anatocismo antes de la sanción del CCyCN; luego, nos detendremos sobre la sistematización del anatocismo en el código unificado y mostraremos algunas de las críticas a la actual redacción para, en última instancia, pasar a examinar los cambios que propone el anteproyecto mencionado.

Como su nombre lo indica, la capitalización del interés consiste en la incorporación de los intereses al monto de la obligación principal como base para la generación de nuevos intereses[4]. En nuestro país, esta posibilidad en el tratamiento de las deudas dinerarias se receptó en el articulado de los anteriores Código Civil y de Comercio de forma parcial, pues, como regla general, el anatocismo estaba expresamente vedado[5]. No obstante, cuando estaba permitido, podía ser de dos clases: convencional o legal.

Por un lado, en cuanto al primer supuesto, el artículo 623 primera parte del Código Civil solo permitía el pacto de anatocismo como una obligación surgida con posterioridad a la obligación principal, es decir, sobre intereses ya devengados y vencidos, lo que dejó fuera la posibilidad de acordar capitalizaciones desde el comienzo del contrato[6]. Esta situación fue modificada por la Ley Nº23.928 (Ley de Convertibilidad), en la que se reformó el artículo 623 y se permitió que las partes, por convención expresa, acumularan los intereses al capital: (a) en el momento en que ellas dispusieran; y (b) con la periodicidad que ellas quisieran. Por su parte, en Código de Comercio, el artículo 569 permitía la capitalización convencional sin limitaciones sobre el momento en que podía surgir o la periodicidad mínima. Sin embargo, en la regulación especial del contrato de cuenta corriente mercantil, el artículo 788 establecía que los co-contratantes podían pactar la capitalización de los intereses en períodos que no bajasen de los tres meses.

Por otro lado, en lo que respecta al supuesto de anatocismo legal, el citado artículo 623 segunda parte del derogado Código Civil establecía que la capitalización ocurría cuando, liquidada una deuda judicialmente junto con sus intereses, el deudor resultaba moroso en pagarla. El Código de Comercio, por su parte, también preveía en el artículo 569 la capitalización tras la interposición de demanda, con las siguientes condiciones: (i) que los intereses se adeudasen al menos por un año; y (ii) que, de intentarse la demanda, la capitalización procedía solo sobre los intereses devengados hasta aquel momento y no sobre los posteriores[7] (artículo 570). A su vez, en el contexto específico del contrato de cuenta corriente bancaria, el artículo 795 del código mercantil prescribía que los intereses se capitalizarían trimestralmente, excepto acuerdo en contrario.

Tras la sanción del CCyCN, y la consecuente derogación de los códigos mencionados, la regulación del instituto se sistematizó de forma genérica en el artículo 770 del código unificado[8]. En su texto pervivió tanto el anatocismo convencional como el legal.

Por un lado, el anatocismo convencional mantuvo dos de los requisitos del citado artículo 623 primera parte del Código de Vélez, esto es, una cláusula expresa y que esta pueda ser pactada cuando nace la obligación), con el adicional de que el período de capitalización no puede ser inferior a seis meses (art. 770, inc. a).

Por otro lado, el anatocismo de fuente legal, si bien preservó características anteriores, sufrió modificaciones. Con similar solución a la del artículo 569 del Código de Comercio, el inciso b) del artículo 770 habilita el anatocismo desde que la obligación se demanda judicialmente en adelante, aunque omite aclarar, como lo hacía el artículo 570, si se refiere a los intereses devengados entre la mora del deudor y la demanda, o desde esta última hasta la sentencia. A esta confusión se suma el hecho de que se intentó preservar en el inciso c) lo dispuesto en la segunda parte del artículo 623, i.e., que se deben intereses de los intereses si, luego de que el juez manda a pagar la deuda liquidada, el deudor es moroso en hacerlo[9].

En este sentido, la lectura conjunta de los incisos b) y c) no quedó exenta de controversias. Por una parte, autores como Rodríguez y Hadad[10] notan que, de seguirse literalmente lo dispuesto por el inciso b), esto es, que la capitalización opera desde la interposición de la demanda, el inciso c) referente a la capitalización después de la liquidación judicial carece de sentido. Esto es así en razón de que el tramo comprendido en el inciso b) ya resultaría alcanzado por el c) y, de esta manera, se estaría permitiendo una acumulación excesiva de intereses en perjuicio del deudor. En sentido opuesto, realizando una lectura sistemática, Juárez Ferrer[11] sostiene que la sola mención en el inciso b) de que la demanda se refiere a la obligación (tanto capital como intereses) lleva ínsita la idea de que el anatocismo procede desde la mora hasta que se inicia el pleito, en primer término, y desde la liquidación y la subsecuente mora del deudor, en segundo.

En atención a las distintas posturas, la Comisión encargada de la elaboración del anteproyecto de reforma parcial del CCyCN buscó dar solución a esta discusión doctrinaria al recomendar una redacción distinta para el artículo 770[12]. En primer lugar, en lo relativo al inciso b), sugirió que la capitalización debe proceder “en” la fecha de notificación de la demanda y no “desde” ese momento, aumentando la certeza sobre la procedencia del anatocismo desde la mora del deudor hasta la pretensión judicial. En segundo lugar, en relación con el inciso c) eliminó la necesidad de que el deudor sea moroso en cancelar la deuda liquidada judicialmente para que proceda la capitalización, dado que, arguye la Comisión, la propia liquidación judicial ya lleva implícito el deber de pagar y debería entonces legitimar la procedencia del instituto desde que se aprueba dicha liquidación[13]. Adicionalmente, siguiendo la línea del inciso a) la Comisión fijó para este último supuesto del inciso c) una periodicidad para la capitalización luego de la liquidación no inferior a seis meses. Será cuestión de tiempo a fin de corroborar si, en una eventual reforma del CCyCN estos cambios serán efectivamente receptados.

 

[1] Ver Artículo 623 del Código Civil

[2] Ver Artículos 569, 570, 788 y 795 del Código de Comercio

[3] El anteproyecto fue encargado por la Resolución Nº182/2018 del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos a una comisión integrada por los Dres. Julio César Rivera, Ramon Daniel Pizarro y Diego Botana.

[4] Pizarro, R. D. “Los intereses en el Código Civil y Comercial”. En La Ley 2017-D, 991.

[5] Desde la antigua Roma, el anatocismo ha pasado de estar completamente prohibido a estar permitido en supuestos limitados. La razón para prohibirlo radican en la propia naturaleza del instituto: al permitirse la generación de nuevos intereses mediante intereses anexados al capital, se estaba posibilitando la creación de un rédito sobre algo que ya constituye el rédito de una obligación dineraria, lo que, en consecuencia, encarecía en exceso el crédito en perjuicio del deudor. Cfr. Santarelli, F.G. “El anatocismo en el régimen del Código Civil y Comercial”. En La Ley 2018-B, 1045.

[6] En su redacción original, el Artículo 623 disponía “No se deben intereses de los intereses, sino por obligación posterior, convenida entre deudor y acreedor, que autorice la acumulación de ellos al capital, o cuando liquidada la deuda judicialmente con los intereses, el juez mandase pagar la suma que resultare, y el deudor fuese moroso en hacerlo”.

[7] Ver artículo 570 del Código de Comercio

[8] Ver Artículo 770 del CCyCN

[9] El inciso d) del Artículo 770 no reviste mayor importancia para nuestro análisis, dado que simplemente se limiita a aclarar que el anatocismo procede en “otros casos previstos por la ley”.

[10] Rodríguez, V. y Hadad, A.O. “Capitalización de intereses. Análisis crítico del Artículo 770 del Código Civil y Comercial”. En RCCyCN 2019 (septiembre), 04/09/2018, 39.

[11] Juárez Ferrer, M. “Capitalización de intereses en juicio”. En La Ley 2017-E, 1206.

[12] El artículo 770 del anteproyecto establece: “Anatocismo. No se deben intereses, salvo:

  1. a) por convencio?n que autorice su acumulacio?n al capital con una periodicidad no inferior a seis meses.
  2. b) en defecto de convencio?n, si se deduce pretensio?n ante un tribunal, en la fecha de notificacio?n de la demanda.
  3. c) una vez dictada la sentencia y liquidada la deuda con sus intereses, desde la aprobacio?n judicial de la liquidacio?n. Las capitalizaciones ulteriores se realizan con una periodicidad no inferior a seis meses.
  4. d) en los dema?s casos previstos por la ley.”

[13] Ver Fundamentos del artículo 770 del Anteproyecto. Disponible aquí.

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