Home / Area / DOCTRINA EN DOS PÁGINAS Diario Ambiental Nro 324 – 05.10.2022


DOCTRINA EN DOS PÁGINAS

Efectos socioeconómicos de los desastres naturales, una mirada crítica a los fines de promover un mejoramiento en el manejo de los mismos (Parte III)

Por María Guadalupe Triviño Valdez

El manejo de los desastres naturales y la importancia de la sostenibilidad  en miras al desarrollo

I-Redes de seguridad

La construcción y/ o fortalecimiento de las denominadas redes de seguridad  constituyen un factor clave en la reducción de la vulnerabilidad y el incremento de la productividad.

En principio podemos señalar tres clases de redes, por un lado las redes de seguridad social “diseñadas para proveer de estándares mínimos de salud, educación, habitación, nutrición y protección a los más vulnerables (menores, ancianos, ciertas discapacidades, etc.)”[1], y por el otro, las que pueden denominarse como redes de “seguridad ambiental”,   “seguridad económica” y de “seguridad productiva” respectivamente. Estas dos últimas, son complementarias a la primera para formar lo que podríamos llamar la “red de seguridad social ampliada”.

Ahora bien, en forma conjunta deben aspirar a proteger a los más vulnerables pero además, a mejorar el rendimiento de los recursos naturales y de capital, que junto a los rendimientos de la inversión en capital humano generan la productividad y el crecimiento que, en el largo plazo, estas redes necesitan para sostenerse y mejorar en el tiempo.

Entender el papel de estas redes, en términos de su relación con la reducción de la vulnerabilidad y con la productividad de los recursos, lleva a la conclusión que éstas son una prioridad dentro de la estrategia de Desarrollo Sostenible de una región.

Establecer la dimensión correcta del problema de la vulnerabilidad, debería contribuir a construir la visión a largo plazo, orientar los esfuerzos de reconstrucción e influir en la asignación de recursos.  Asimismo, comprender las interrelaciones de cada uno de los elementos de la red, hace evidente que este no es un problema de los gobiernos, sino de toda la sociedad y por lo tanto, la sociedad civil y en particular, las comunidades organizadas por medio de los gobiernos locales o municipios y el sector privado deben participar proactivamente en la búsqueda de soluciones.

Ahora bien, con relación a la Red de seguridad social básica podemos señalar que como ya se desarrolló ut supra, los desastres se vinculan con la pobreza. En este aspecto, cabe señalar que este vínculo se configura en dos sentidos. Por un lado,  “la falta de recursos genera poca capacidad para reaccionar y para prever el riesgo y por otra parte, la población más pobre usualmente encuentra como única ubicación posible las zonas de mayor vulnerabilidad. Este es un círculo vicioso que añade marginalidad a quienes ya son muy vulnerables, que se puede revertir únicamente con inversión social sostenida y sostenible que empieza por garantizar los servicios básicos a la población, con énfasis en los más vulnerables. Esto es, concentrar los instrumentos más fuertes donde están los más débiles”[2].

 En el marco de la denominada “Red de seguridad básica” debemos señalar como acciones primordiales a ser desarrolladas las siguientes:

*Fortalecimiento de los programas nacionales de mitigación de la pobreza extrema.

*Fortalecimiento de los programas de Educación General Básica. (como mecanismo para mejorar la calidad de vida, la productividad y el nivel de ingreso de las personas)

*Fortalecimiento de los programas de salud y la red de centros de atención. (La infraestructura de éstos debe diseñarse pensando también en su papel como parte de la estructura de soporte, en primera instancia, de la comunidad ante un evento extremo).

Sin perjuicio de lo hasta aquí reseñado, cabe mencionar que “la red de seguridad social básica necesita para ser sostenible en el largo plazo del complemento de una red de seguridad ambiental, que contribuya a minimizar los efectos dañinos de eventuales embates de la naturaleza sobre la población y la infraestructura social y a la vez proteja los recursos naturales y su capacidad de generar riqueza” [3].

Respecto a las denominadas redes de seguridad ambiental cabe destacar, que a través de la construcción de este tipo de redes se busca que las regiones incorporen a las amenazas naturales dentro de su planificación política y social, y en consecuencia se impulse la adopción de mecanismos para mitigar el efecto que podrían traer aparejado, incrementando así mismo  la resistencia  de la población.

En virtud de lo expuesto, podemos advertir que las inversiones estratégicas en este tipo de redes producen un valor perceptible a largo plazo y coadyuvan  a alcanzar un desarrollo más sostenible al incorporar la planificación basada en riesgos en las decisiones de desarrollo, lo que también redunda en una mejora en  la calidad y productividad de los recursos naturales. Asimismo, en el marco de las medidas que conforman el accionar de éstas redes, se encuentran contempladas las medidas inherentes a la infraestructura de un región, las redes de seguridad ambiental promueven la construcción de infraestructura más resistente, lo que su vez garantiza mayores niveles de resistencia financiera y social a eventos extremos.

Podemos señalar, que éstas redes promueven un uso adecuado de los recursos naturales, en el entendimiento de que un manejo inadecuado de éstos,  aumenta claramente la vulnerabilidad de una región a eventos naturales extremos y puede afectar considerablemente la magnitud de un desastre. “Por ejemplo, las inundaciones y derrumbes son en gran parte el resultado de lluvias excesivas y una deforestación previa, atarquinamiento de ríos, menor capacidad de absorción de los suelos, infraestructura urbana inadecuada y reducción de los receptores naturales de agua tales como humedales y manglares. El buen manejo de los recursos brinda la primera y más importante línea de defensa contra eventos naturales extremos”. [4]

Por otra parte, en el marco de la línea de acción de éstas redes se impulsa la planificación del uso que se le da a la tierra, en el convencimiento de que dicha planificación reduce la vulnerabilidad a los desastres, y mejora la viabilidad a corto y largo plazo de las inversiones. Asimismo, la planificación del uso de la tierra trae como corolario un mejor manejo de los recursos naturales, asentamientos humanos más seguros y permite la incorporación del manejo de riesgos en las decisiones de desarrollo.

Por último, y no por ello menos importante, las redes de seguridad ambiental crean conciencia respecto de la importancia que tiene para una región la planificación de la infraestructura, considerando que cualquiera sea a la que nos refiramos (transporte, caminos, comunicaciones, energía, etc.) siempre resultan vulnerables a los efecto de un desastre natural. Por ello, resulta imprescindible incorporar el factor riesgo de que se produzcan eventos de este tipo, en las decisiones de diseño y emplazamiento de la  infraestructura.

Por ejemplo, la destrucción de los caminos o bloqueo de los mismos por inundaciones, pueden aislar áreas que necesitan ayuda durante los desastres, provocando asimismo impacto en la pequeña y mediana empresa y en la  productividad y estabilidad económica de la región. En este sentido, resulta necesario que las autoridades a  cargo de lo gobiernos impulsen la creación de códigos de construcción que tiendan a un calidad elevada de la infraestructura, y una vez creado este marco regulatorio los gobiernos deberían  velar  por el cumplimiento e implementación de las mentadas regulaciones, lo que coadyuvará a reducir considerablemente la vulnerabilidad a diversos riesgos. Un pilar fundamental en esta línea de acción, lo constituye la educación  y concientización de la población sobre el particular.

En otro orden de ideas, las regiones deben incorporar dentro de sus políticas preventivas la creación de las denominadas redes de seguridad económica y productiva, “como herramienta que tienda a garantizar el acceso a los medios de producción, al trabajo y a los mercados nacionales, regionales e internacionales a los sectores productivos. Con especial énfasis a la micro, pequeña y mediana empresa, principal fuente de ingresos de los sectores más vulnerables..”.[5]

En la etapa post desastre natural, los gobiernos deben perseguir como meta principal lograr la estabilidad económica y social de la región afectada a fin de impedir  que los daños directos causados por el evento, aumenten producto de una crisis económica y a su vez, pueda crearse el marco necesario para la reconstrucción y el crecimiento económico de la región.

En este sentido, debe implementarse una política económica cuidadosa que incentive la inversión privada y pública. Generalmente, la situación amerita de la incorporación de recursos en las zonas más afectadas, dirigidos esencialmente a los medianos y pequeños productores, ya que éstos a través de sus empresas constituyen el medio idóneo para que la mayor parte de la población afectada, se reincorpore en actividades productivas que le permitan superar el estado de crisis e iniciar el proceso de recuperación personal y familiar, que repercutirá en la recuperación social.

Cabe mencionar, cuatro elementos, entre las acciones para constituir una red de seguridad económica y productiva que proteja y fortalezca las economías, con especial atención a la micro, pequeña y mediana, “el mayor acceso a mercados desarrollados, el incremento de la capacidad y eficiencia logística; un sistema financiero vigoroso que apoye la actividad productiva y la inversión de la micro, pequeña y mediana empresa y un mecanismo que permita contar con un seguro contra desastres en la región que de protección y genere incentivos para reducir la vulnerabilidad y provea de instrumentos económicos para financiar la recuperación en caso necesario”[6]

En este sentido, podemos distinguir dos categorías de instrumentos para prevenir o aminorar las consecuencias de desastres naturales: “Medidas de mitigación de riesgo y reducción de vulnerabilidad adoptados antes de un desastre para reducir las pérdidas,  e instrumentos económicos como el seguro, para prefinanciar los costos de reconstrucción”.[7]

II- La importancia de la sostenibilidad del desarrollo

En primer término correspondería dejar sentado que se entiende por sostenibilidad. En principio podemos decir que: “es un concepto que comprende la satisfacción de las necesidades de las generaciones presentes, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades. Esto quiere decir que su logro depende del Estado y la Sociedad en su conjunto que debe lograr acuerdos acerca del modelo de desarrollo que debe implementar, un modelo que contemple integralmente las variables económicas, las sociales y las ambientales. En otras palabras, una relación de equilibrio de la relación entre el desarrollo humano y la naturaleza. En este sentido debe generar gobernabilidad, seguridad integral, dignidad, equidad y oportunidades para todos los miembros de la sociedad”[8].

En esta inteligencia el BID ha sostenido que: “entre las necesidades más apremiantes de la sostenibilidad figuran la de dar mayor atención a temas tales como los efectos del cambio climático en la región, la adopción de enfoques preventivos para la gestión de riesgo de desastres y la creación de oportunidades innovadoras de conservación y uso sostenible de los recursos naturales”.[9]

Ahora bien,  este marco conceptual se ha dejado plasmado claramente en la II Conferencia Mundial de Desastres realizada en Kobe, Japón en 2005, donde se indicó respecto a los asistentes que “Tenemos el convencimiento de que los desastres merman notablemente los resultados de las inversiones realizadas en el desarrollo en muy poco tiempo, y por consiguiente siguen siendo un importante obstáculo para el desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza. Somos conscientes de que las inversiones en el desarrollo que no tienen debidamente en cuenta los riesgos de desastres pueden aumentar la vulnerabilidad. Por tanto, la capacidad para hacer frente a los desastres y reducirlos a fin de hacer posible y fortalecer el desarrollo sostenible de las naciones es uno de los desafíos más importantes con los que se enfrenta la comunidad internacional. Los desastres siguen representando una importante amenaza para la supervivencia, la dignidad, los medios de vida y la seguridad de los pueblos y las comunidades, en particular los pobres”. [10]

Existen algunas acciones que pueden ser determinantes para alcanzar la sostenibilidad del desarrollo tales como: lograr una relación más estrecha entre las sociedades con su medio ambiente, impulsar la creación de oportunidades innovadoras de conservación y uso sostenible de los recursos naturales, promover enfoques preventivos para la gestión de riesgo de desastres, impulsar inversiones responsables, fomentar la responsabilidad social empresarial, entre otras.

Ahora bien, a fin de lograr “la sostenibilidad del desarrollo” corresponde emprender un amplio proceso de planificación estratégica con acciones enfocadas a la gestión prospectiva o planificación segura con visión de futuro, la gestión correctiva o compensatoria para la reducción de riesgo, la gestión reactiva o de emergencia para el resguardo y conservación de la vida, los bienes y los medios de vida, y  la gestión de recuperación o evolutiva para reconstruir con transformación, adaptándonos a los nuevos ciclos y dimensiones de los fenómenos peligrosos.

III- Incorporación de los riesgos de desastres en la planificación del desarrollo

Los riesgos de desastre deberían ser una prioridad para los planificadores del desarrollo. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Dirección de Prevención de Crisis y de Recuperación reconoce dos formas de gestionar los riesgos de desastre. En un trabajo elaborado por el citado Programa este ha sostenido que “la gestión prospectiva de los riesgos de desastre deberá formar parte de la planificación del desarrollo sostenible. Los programas y proyectos de desarrollo deberán analizarse para conocer su potencial de reducir o agravar la vulnerabilidad y el peligro. La gestión compensatoria (como la preparación y la respuesta frente a los desastres) acompaña la planificación del desarrollo y hace hincapié en superar la vulnerabilidad existente y disminuir los riesgos naturales que se han acumulado a raíz de las opciones de desarrollo del pasado. Las políticas compensatorias son necesarias para reducir los riesgos actuales, pero las políticas prospectivas son esenciales para reducir los riesgos de desastre a mediano y largo plazo”.[11] En este orden de ideas, el citado programa señala que para tratar conjuntamente la reducción de los riesgos de desastre y el desarrollo, son necesarios tres pasos:“a. Reunir datos básicos sobre los riesgos de desastre y diseñar herramientas de planificación que acompañen la relación que existe entre las políticas de desarrollo y los riesgos de desastre.

  1. Reunir y dar a conocer las mejores prácticas de planificación y políticas de desarrollo que reducen los riesgos de desastre.
  2. Promover la voluntad política para dar una nueva orientación tanto al sector del desarrollo como al de la gestión de desastres”.[12]

IV-La gestión de riesgos de desastres y sus componentes

La reducción de desastres naturales – o gestión de riesgo de desastres  – forma parte del manejo de desastres, y se concentra en el antes del fenómeno natural extremo (análisis de riesgo, prevención, preparación).

“La Gestión de riesgos de desastres es un instrumento para la reducción del riesgo de desastres, sobre todo a través de la disminución de la vulnerabilidad en base a acuerdos sociales que surgen como resultado del análisis de riesgo. Estos acuerdos sociales son el producto de un proceso social altamente complejo, en el que participan todas las capas sociales y todos los grupos de interés. Constituyen uno de los fundamentos necesarios para poder hacer frente a las consecuencias de fenómenos naturales extremos futuros (prevención, preparación). El campo de acción principal de la Gestión de Riesgos de Desastres es la reducción de la vulnerabilidad incluyendo el fortalecimiento de las capacidades de autoprotección. La Gestión de Riesgos de Desastres combina aspectos técnicos, sociales, políticos, socio-económico, ecológicos y culturales. Se trata de la vinculación de diferentes componentes preventivos con los aspectos mencionados para así conformar un sistema integrado. Sólo esta red permite a la GdR[13] aminorar el riesgo a un nivel tolerable para una determinada sociedad. Los componentes de la GdR son: análisis de riesgo, prevención/mitigación y preparación”.[14]

En este marco conceptual, podemos señalar que el análisis de riesgo está compuesto por el análisis de la “amenaza”, el análisis de la vulnerabilidad y el análisis de las capacidades de protección. A su turno, la prevención y mitigación de desastres abarca aquellas actividades que evitan o mitigan los efectos negativos de fenómenos naturales, sobre todo a mediano y largo plazo. Incluyen medidas políticas, jurídicas, administrativas, infraestructurales y de planificación.

Ahora bien, en el contexto del trabajo para la gestión de Riesgo de Desastres, se pueden enumerar las siguientes prioridades: “1) Planificación del uso de la tierra y ordenamiento territorial, reglamentación de la construcción.

2) Manejo sostenible de recursos naturales y de cuencas

3) Creación de estructuras de organización social, tanto para medidas preventivas como también para poder reaccionar mejor frente a un fenómeno natural extremo (estructuras de gestión de riesgo)

4) Formación y capacitación de la población y de las instituciones

5) Mejoras infraestructurales”[15]

Finalmente a través de la preparación para el caso de un desastre, se persigue evitar o reducir las pérdidas humanas y los daños materiales. En este sentido, se prepara a las instituciones involucradas y a la población amenazada para la situación que posiblemente pueda producirse, tomando las medidas preventivas correspondientes que, además de la disposición de prepararse, incluyen también lo siguiente:

“1) Elaboración participativa de planes de emergencia y de evacuación

2) Planes de coordinación y de intervención para rescate y socorro

3) Entrenamiento y capacitación

4) Medidas infraestructurales y logísticas como albergues de emergencia, etc. así como almacenamiento de alimentos y medicamentos

5) Establecimiento y/o fortalecimiento de estructuras de protección de desastres y de servicios de rescate

6) Simulacros

7) Sistemas de alerta temprana”[16]

Consideraciones finales

I-Conclusión

Tal como quedará planteado en este trabajo podemos señalar, que los eventos de verdaderas características naturales, son generalmente previsibles y prevenibles, de tal forma que a través de la acción humana planificada se puede alcanzar un equilibrio consciente del impacto negativo de la transformación social sobre el ambiente. Por otra parte, es importante señalar que el manejo inadecuado de los recursos naturales precipita e incrementa de forma exponencial el grado de posibles pérdidas que pudiesen en algún momento manifestarse como consecuencia de un desastre natural.

En virtud de lo antedicho, es dable advertir que resulta de vital importancia, aprender a leer las señales de la naturaleza, de tal forma, que se pueda identificar las huellas del pasado para así analizar y evaluar lo que podría ser el futuro, a fin de canalizar lo aprendido con elementos contundentes que puedan a su vez contrarrestar en un momento y espacio determinado los efectos negativos de situaciones contraproducentes capaces de alterar las frágiles relaciones del hombre con el ambiente.

En esta inteligencia es esencial aportar soluciones tangibles a la problemática de la educación y prevención de los fenómenos naturales extremos, de tal forma que se diseñen un conjunto de estrategias e instrumentos necesarios y eficaces contra todo aquello que desconocemos o que todavía no hemos aprendido de los embates naturales. Quizás también, haría falta hacer y hacernos preguntas de ¿cómo?, ¿cuándo? y ¿hasta donde? Es necesario comprender la realidad de enfrentar los desafíos de un futuro incierto entre la relación del hombre y su entorno.

Hay que empezar a entender de una vez por todas, que las consideraciones propias del riesgo ambiental que significa enfrentar una inundación, por ejemplo, comprende y se refiere al proceso por medio del cual un grupo de individuos toma conciencia del mismo, lo analiza y lo entiende, considera las opciones y prioridades en términos de su reducción,  consideran los recursos disponibles para enfrentarlo, se diseñan las estrategias e instrumentos necesarios para afrontarlo, se negocia su aplicación y se toma la decisión de hacerlo. Finalmente se implementa la solución más apropiada para su prevención y posterior control. Todo este proceso, por lo tanto, debe asimilarse por todos los sectores de la sociedad.

Asimismo y como quedará expuesto en el presente trabajo más allá de que se hable de “desastres naturales”, no puede omitirse el hecho de que la vulnerabilidad y el riesgo frente a estas situaciones dependen de las actividades humanas, reducir la cantidad y la gravedad de los desastres naturales significa enfrentar los problemas de desarrollo y de vulnerabilidad humana. La acumulación del riesgo de desastre y la distribución desigual de las repercusiones posteriores ponen en tela de juicio las decisiones que los países con mayores o menores riesgos han adoptado en materia de desarrollo. Los desastres naturales destruyen los adelantos logrados por el desarrollo, pero los propios procesos de desarrollo aumentan el riesgo de desastre.

La densidad de población, economía e infraestructuras concentradas en espacios limitados, garantizan elevadas pérdidas en caso de impactos de grandes proporciones. En la medida en que un centro urbano particular centraliza las funciones económicas, sociales y políticas de una región, la vulnerabilidad se ve acentuada, por el impacto que la destrucción o daño sufrido podría tener para el espacio mayor en su conjunto.

Las acciones del hombre muchas veces generan una serie desequilibrios de los recursos naturales, poniendo de manifiesto que el manejo inadecuado de los mismos precipita e incrementa de forma exponencial el grado de posibles pérdidas que pudiesen en algún momento manifestarse como consecuencia de un desastre natural.

Sería de suma utilidad la creación de estructuras cuya labor sea trabajar en la reducción de riesgos, que tengan en miras formular  programas de trabajo conjunto en investigación e inversiones. En este sentido, los integrantes de las referidas estructuras podrían compartir conocimientos y  experiencias y participar en redes regionales a nivel técnico. Es primordial construir redes orientadas hacia el avance del conocimiento, así como en la promoción de estrategias conjuntas y financiamiento de proyectos que logren reducir el riesgo y mejoren la respuesta a los desastres naturales. Deben redoblarse los esfuerzos para forjar alianzas estratégicas con  instituciones internacionales involucradas en este campo, como el Banco Mundial, la OEA, instituciones de las Naciones Unidas( PNUD, UNESCO) la OPS, la CEPAL, así como las ONG y las organizaciones técnicas y científicas.

Estoy convencida que el espíritu de cooperación, que se logrará a través del funcionamiento de estas redes  permitirá trabajar en la reducción de vulnerabilidad y en la adopción de medidas para proteger a la  población, sus activos y su desarrollo frente a desastres naturales.

Es muy importante que los países  y los gobiernos tomen conciencia de la importancia que significa incorporar la reducción de riesgos en sus políticas públicas y en la visión de desarrollo. Proyectos de prevención y soluciones innovadoras en las regiones son claves para enfrentar los desastres naturales.

Más allá de que debe garantizarse la capacidad de la región afectada para responder luego del desastre a las necesidades de  reconstrucción, a través de un financiamiento sostenible, corresponde tener como meta la adopción de políticas que contribuyan a romper el círculo vicioso de destrucción-reconstrucción- destrucción, que aún impide alcanzar un desarrollo sostenible en muchas regiones.

 

[1] Enfrentando los Desastres Naturales:El Huracán Mitch en Centroamérica, Juan Carlos Barahona and Eduardo Doryan- Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE) Felipe Larrain and Jeffrey SachsHarvard Institute for International Development (HIID)February 4, 1999. Organized by the Poverty and Inequality Advisory Unit of the Sustainable Development Department Washington D.C. (Documento www.) Recuperado http: http://www.iadb.org/sds/doc/843spa.pdf, 3/10/2008

[2]   Enfrentando los Desastres Naturales:El Huracán Mitch en Centroamérica, Juan Carlos Barahona and Eduardo Doryan- Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE) Felipe Larrain and Jeffrey SachsHarvard Institute for International Development (HIID)February 4, 1999. Organized by the Poverty and Inequality Advisory Unit of the Sustainable Development Department Washington D.C. (Documento www.) Recuperado http: http://www.iadb.org/sds/doc/843spa.pdf, 3/10/2008

[3]    Enfrentando los Desastres Naturales:El Huracán Mitch en Centroamérica, Juan Carlos Barahona and Eduardo Doryan- Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE) Felipe Larrain and Jeffrey SachsHarvard Institute for International Development (HIID)February 4, 1999. Organized by the Poverty and Inequality Advisory Unit of the Sustainable Development Department Washington D.C. (Documento www.) Recuperado http: http://www.iadb.org/sds/doc/843spa.pdf, 3/10/2008

[4] Enfrentando los Desastres Naturales:El Huracán Mitch en Centroamérica, Juan Carlos Barahona and Eduardo Doryan- Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE) Felipe Larrain and Jeffrey SachsHarvard Institute for International Development (HIID)February 4, 1999. Organized by the Poverty and Inequality Advisory Unit of the Sustainable Development Department Washington D.C. (Documento www.) Recuperado http: http://www.iadb.org/sds/doc/843spa.pdf, 3/10/2008

[5] Enfrentando los Desastres Naturales:El Huracán Mitch en Centroamérica, Juan Carlos Barahona and Eduardo Doryan- Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE) Felipe Larrain and Jeffrey SachsHarvard Institute for International Development (HIID)February 4, 1999. Organized by the Poverty and Inequality Advisory Unit of the Sustainable Development Department Washington D.C. (Documento www.) Recuperado http: http://www.iadb.org/sds/doc/843spa.pdf, 3/10/2008

[6]  Enfrentando los Desastres Naturales:El Huracán Mitch en Centroamérica, Juan Carlos Barahona and Eduardo Doryan- Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE) Felipe Larrain and Jeffrey SachsHarvard Institute for International Development (HIID)February 4, 1999. Organized by the Poverty and Inequality Advisory Unit of the Sustainable Development Department Washington D.C. (Documento www.) Recuperado http: http://www.iadb.org/sds/doc/843spa.pdf, 3/10/2008

[7] Organization of American States, US Agency for International Development. Caribbean Disaster Mitigation Project. “Insurance, Reinsurance and Castrophe Protection in the Caribbean”. A Working Paper in collaboration with the World Bank. Washington D.C. May 1996.

[8] Víctor Manuel García Lemus, “Marco Estratégico para la incorporación del análisis de riesgo de desastres en los procesos de San en Centroamérica” Recuperadohttp://desastres.usac.edu.gt/documentos/otros/MarcoEstrateg.

SAN-Desastres.pdf. 25/10/2008

[9] Informe Mundial de Sostenibilidad, 2005, BID.

[10] Marco de Acción de Hyogo, 2005, Naciones Unidas.

[11] La reducción de riesgos de desastres,  un desafío para el desarrollo. Un informe mundial. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Dirección de Prevención de Crisis y de Recuperación http://www.undp.org/bcpr/disred/rdr.htm.(2004)

[12] La reducción de riesgos de desastres,  un desafío para el desarrollo. Un informe mundial. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Dirección de Prevención de Crisis y de Recuperación http://www.undp.org/bcpr/disred/rdr.htm.(2004)

[13] GdR= “Gestión de Riesgos de Desastres”

[14] Manual El análisis de riesgo –una base para la gestión de riesgo de desastres naturales. Deutsche Gesellschaft für Technische Zusammenarbeit (GTZ) GmbH. Por encargo del: Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo. Eschborn, junio de 2004.

[15] Manual El análisis de riesgo –una base para la gestión de riesgo de desastres naturales. Deutsche Gesellschaft für Technische Zusammenarbeit (GTZ) GmbH. Por encargo del: Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo. Eschborn, junio de 2004.

[16] Manual El análisis de riesgo –una base para la gestión de riesgo de desastres naturales. Deutsche Gesellschaft für Technische Zusammenarbeit (GTZ) GmbH. Por encargo del: Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo. Eschborn, junio de 2004

DESCARGAR ARTICULO