Home / Area / DOCTRINA DESTACADA Boletín Especial COVID -19 Nro. 276 – 11.05.2020


DOCTRINA DESTACADA

Conjeturas sobre el futuro de las causas por infracción a la cuarentena

Por Maximiliano Hairabedián

 

“La necesidad de saber cómo funciona el mundo y nosotros en él y darle anticipación a las cosas es acuciante para el cerebro humano. La futurología, sea fundamentada científicamente o chantada, da satisfacción porque hace al mundo más predecible”. Federico Fros Campelo.

Decenas de miles de personas han sido demoradas por violar el aislamiento dispuesto por el gobierno para prevenir el contagio del coronavirus. Quedarán miles de causas seguidas a imputados por infringir el artículo 205 del C. Penal, que reprime al que incumple las medidas sanitarias dispuestas por la autoridad para impedir la propagación de una enfermedad.

Hace unos días, el 29 de marzo de 2020, una nota del periodista Mariano Nievas en Perfil Córdoba informaba que fuentes judiciales aseguraban “con firmeza” que “todos los incumplidores de la cuarentena serán sometidos a juicio” y “todos tendrán una condena”.

Predecir el futuro es difícil porque el porvenir está supeditado a la incertidumbre de la inconmensurable cantidad de factores que se entrecruzan para forjar el mañana. Hubiese tildado de delirante a quien unos meses atrás dijera que hoy íbamos a estar escribiendo o leyendo sobre esto en detención domiciliaria, lavándonos frenéticamente las manos, con barbijos, mientras afuera un virus mata gente, el mundo se paraliza y la economía mundial se derrumba. De haberle creído, hoy tendría una fábrica de alcohol en gel.

Ahora, ¿realmente todos los imputados por violar el aislamiento serán llevados a juicio y condenados?. Eso no va a pasar. Entonces, ¿qué puede ocurrir con la multitud de procesos iniciados?. Probablemente:

-Aumento. Seguirán sumándose violaciones al confinamiento a medida que se extienda. La gente saldrá de su casa por hartazgo, necesidades económicas y sociales, ansiedad.

-Prescripción. Muchas causas prescribirán. La mayoría son “sin preso” y la acción se extingue a los dos años sin avance procesal (CP., 62 y 205). Lo mismo ocurre si, aún llegando a condena, no queda firme en ese término. Esto es así porque la sentencia es el último acto interruptivo de la prescripción (CP., 67) y el plazo sigue corriendo hasta que quede firme. Para esto deben agotarse todos los recursos del ordenamiento interno (CSJN., 26/6/2007, “Olariaga”). Estos trámites –casación, extraordinario federal, queja- pueden llevar más de dos años. La hipótesis de prescripción aumenta porque a la lentitud crónica del sistema de justicia se le va a sumar el retraso de la inactividad de tribunales durante la cuarentena. Ni hablar de la cantidad de pleitos que ingresarán al sistema en general (laborales, reclamos de consumidores, incumplimientos de contratos, cheques rechazados, concursos y quiebras).

-Disponibilidad de la acción. Algunas actuaciones pueden merecer algún criterio de oportunidad o solución alternativa que pongan fin anticipadamente a la acción. Por la pena baja de la figura de incumplimiento del aislamiento es procedente la suspensión del juicio a prueba (CP., 76 bis). La conducta puede llegar a volverse insignificante con la mayor benevolencia del tiempo y la disminución del miedo a la enfermedad. En muchos códigos la insignificancia es motivo para no perseguir el delito leve (CPPF., 30 y 31). La gravedad en la afectación al interés público con la que se juzga hoy al que salió a comprar puchos y terminó preso, posiblemente no se mida con la misma vara en un año.

-Atipicidad sobreviniente. Cuando terminen las medidas dispuestas para evitar el contagio, algunos tribunales podrán desincriminar a quienes fueron imputados durante la vigencia de aquellas. El artículo 205 del C. Penal es un tipo penal en blanco que se rellena con las disposiciones administrativas desobedecidas. Para una corriente de pensamiento, desaparecidas las prohibiciones, la atipicidad sobreviniente tiene efectos retroactivos a las causas anteriores, por ser ley más benigna (CP., 2). No lo comparto; coincido con la subsistencia de la tipicidad de las acciones consumadas en medio de las restricciones, especialmente si son provisorias (CSJN., Fallos 293:522; 313:153; 317:1541; 311:2453), como la cuarentena. De lo contrario, el incumplimiento de medidas temporales para evitar la propagación, sería un delito fugaz destinado a quedar impune, algo contradictorio con la esencia penal.

-Jurisdicción incierta. No hay acuerdo si burlar la cuarentena es federal o provincial. Para mí es federal porque se desobedece la política sanitaria nacional contenida en los DNU del presidente. Además, la pandemia de covid19 es un problema interjurisdiccional que excede el interés local: las inconductas generan el riesgo de la propagación sin fronteras internas ni externas. Tan es así que en solo tres meses el virus pasó, supuestamente de una persona de Wuhan en China, a todo el mundo. La figura en cuestión es un delito contra la salud pública (Cap. IV), ubicado en el C. Penal dentro del título “seguridad pública” (título VII), que cuando tiene carácter nacional es de competencia del juez federal (CPPN., 33, I, c). Es cierto que hay antecedentes de la Corte Suprema que determinaron la jurisdicción provincial para delitos contra la salud pública (CP., 200 y ss.). Pero si nos detenemos en los hechos de esas investigaciones, están muy lejos de la pandemia que siembra el pánico mundial: la venta de dos cotorras que contagiaron sitacosis a un señor que murió (23/10/2007, “Caminos”); y un tipo que compró un paquete de fideos con excremento de rata (23/3/2004, “Broyad”, Fallos 327:712). De todas formas, también hay argumentos para decir que el incumplimiento de la cuarentena es provincial: principalmente que la competencia federal es excepcional y de interpretación restrictiva, el art. 205 del CP no tiene inclusión expresa en el artículo 33 del CPPN y también afecta el incumplimiento de normas locales que reglamentan el aislamiento por delegación de la Nación. Por esta indefinición, en una parte del país interviene la justicia federal, en otra la provincial y en ciertos lugares las dos. En estos primeros días de emergencia parece sensato no detenerse a discutir la competencia y que provincias y nación colaboren. Pero a medida que pase el tiempo, las partes harán planteos y los órganos judiciales se pronunciarán  en incidentes que pueden demorar. Es más, al tratarse de un delito correccional (por la pena máxima menor a tres años de prisión del artículo 205), algunos juzgados federales no suelen hacer el juicio.

-Justificación del incumplimiento. A medida que vayan declarando los imputados por la desobediencia, habrá quienes presenten coartadas justificando la circulación (por encontrarse dentro de las excepciones al aislamiento). Las excepciones al aislamiento son tan amplias y comunes, que muchos de los imputados posiblemente se escuden en ellas, con o sin razón, y esto puede repercutir en su situación procesal. Quien acredite una situación de fuerza mayor o necesidad (CP., 34), o que estaba circulando por una actividad permitida, no debería ser acusado. Y aun cuando no lo acredite, si alguien dice algo tan simple –y difícil de comprobar- como que estaba yendo a la farmacia o a comprar comida, posiblemente en algunos casos la fiscalía tenga dificultades para  probar con certeza que no fue así. La duda favorece al imputado e impide la declaración de culpabilidad.

-Causas con más chances de condena. Tampoco creo que todos salgan impunes. Es el caso de aquellas causas traccionadas por un delito más grave cometido junto a la violación de la cuarentena  (p. ej., el que salió a robar), las “con preso”. Un hombre se escapó de la casa cansado de estar con su pareja y fue a la policía para ir preso. Los policías se resistían a detenerlo; tuvo que sacar un arma para lograrlo (Cadena 3,  15/4/2020, informe de Francisco Centeno). Cuantas cosas extrañas en esta época de pandemia y cuarentena.

Otros podrán terminar condenados por otros motivos (sistemas más ágiles, tribunales en localidades pequeñas con pocos casos, selectividad informal, decisiones de política criminal, entre otras). Ni hablar de los perjudicados sin condena por las consecuencias del proceso en sí (prontuario, secuestro de vehículos).

Como lo indica el título, las predicciones de esta nota son “conjeturas”. Posiblemente todos estemos equivocados. Como dijo Borges, “el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad”.

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