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DOCTRINA EN DOS PÁGINAS Diario DPI Suplemento Cambio Climático Nro 17 – 19.10.2017

A menos de 50 días para la COP 23 en la ciudad de Bonn y bajo la presidencia de Fiji, esta semana los ojos del mundo están puestos en Nueva York nuevamente. En simultáneo con la Asamblea General de las Naciones Unidas, se está llevando a cabo la Semana del Clima, una cita internacional en materia de acción climática organizada por The Climate Group – que tuvo su a primera edición en el  2009. Es una cita de nivel mundial que encuentra a empresas, organizaciones no gubernamentales, Universidades, la ciencia y los gobiernos buscando en conjunto soluciones para resolver el problema del cambio climático.

            En esta edición se han fijado algunos puntos de agenda –en concordancia con lo propuesto por la Comitiva de Fiji para la COP de Bonn – entre ellos se encuentra: la descarbonización del sector del transporte, el traspaso hacia una economía circular, acelerar la transición hacia energías renovables, fomentar una agricultura inteligente y ciudades sostenibles y viables.

            Por otro lado, en estos días se ha publicado en el journal Theoretical and Applied Climatology un trabajo que se ha dedicado a confirmar que los trabajos científicos que niegan el cambio climático están mal, dedicado en exclusividad a la investigación académica. En un artículo en el diario The Guardian, los autores han indicado que en su Los propios autores han explicado el transcurso de su investigación, se han encontrado que ese famoso 3% de papers que niegan que el cambio climático que estamos vivenciando este directamente relacionado al accionar humano, presentaba serios errores metodológicos “claros sesgos (como la exclusión de unos datos frente a otros para reafirmar sus conclusiones) y la proyección de modelos de futuro basados en premisas históricas falsas”.

En este sentido también, en la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, continúa con su postura negacionista al no hacer ningún tipo de mención al cambio climático en su discurso.

La COP 23 de Bonn se acerca, y con ella la posibilidad de establecer de manera certera la implementación del Acuerdo de Paris. Abogamos por el surgimiento de un nuevo liderazgo que conduzca a los Estados a un compromiso indiscutible.

[*] Doctor en Derecho (UBA). Juez Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad de Buenos Aires. Licenciada en Ciencia Política (USAL). Presidente Asociación Civil Sociedad Ambiental. Mail: val.fanti@gmail.com

 

 

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DOCTRINA EN DOS PÁGINAS Diario Laboral Nro 135 – 19.10.2017

1.- Incorporación del último párrafo al art. 277 de la LCT.

            El art. 8 de la Ley 24.432 (B.O. 10/1/1995) incorporó el último párrafo al art. 277 de la LCT, titulado pago en juicio. El agregado, bajo estudio, dice: “La responsabilidad por el pago de las costas procesales, incluidos los honorarios profesionales de todo tipo allí devengados y correspondientes a la primera o única instancia, no excederán del veinticinco por ciento (25 %) del monto de la sentencia, laudo, transacción o instrumento que ponga fin al diferendo. Si las regulaciones de honorarios practicadas conforme a las leyes arancelarias o usos locales, correspondientes a todas las profesiones y especialidades, superaran dicho porcentaje, el juez procederá a prorratear los montos entre los beneficiarios. Para el cómputo del porcentaje indicado no se tendrá en cuenta el monto de los honorarios profesionales que hubieren representado, patrocinado o asistido a la parte condenada en costas.”

            Lo primero que hay que comprender es que la ley introduce un límite a la responsabilidad por las costas procesales a favor de la parte condenada, quien debe afrontar las mismas.[1]

            La norma prevé dos esquemas: a) el primero, fija un tope a la responsabilidad por el pago de las costas procesales; b) mientras que el segundo, establece un sistema de prorrateo cuando se supere el referido límite. A continuación analizaré cada esquema.

– Límite a la responsabilidad por las costas procesales. Lo que indica la norma es que la responsabilidad de la parte condenada en costas no excederá del 25% del monto de la sentencia, laudo, transacción o instrumento que ponga fin al diferendo. El tope comprende, únicamente, a la sumatoria de los honorarios regulados, en la primera o única instancia, de todos los profesionales, procuradores, y peritos que hubieran intervenido en el proceso, con la particularidad, que quedan excluidos del cómputo, que determina el 25%, los honorarios que le fueron regulados a quienes representaron, patrocinaron o asistieron a la parte condenada en costas. Como la norma hace mención a los honorarios correspondientes a “la primera o única instancia” no se aplica el límite de responsabilidad en los honorarios regulados en instancias superiores, los cuales deben ser afrontados, íntegramente, por la parte condenada en costas.

– El prorrateo. Intentaré explicar el prorrateo con un ejemplo práctico. Supongamos, que en primera instancia, el conjunto de los honorarios regulados a la parte actora (16%), perito médico (5%), perito contador (5%), y perito ingeniero (4%), superan el 25% del monto de condena (capital + intereses). La norma exige, frente a tal escenario, que se procederá a prorratear los porcentajes. Para ello, recurrimos a un conocido mecanismo matemático de regla de tres simple. De forma tal, y continuando con el ejemplo, se puede observar que el conjunto de los honorarios regulados en primera instancia alcanzan el 30% del monto de condena (16%+5%+5%+4%), es decir, superan el tope del límite de responsabilidad del 25%. Ahora bien, para poder determinar, conforme el esquema de prorrateo, el porcentaje de los honorarios de la parte actora aplicó la regla de tres simple (16*25/30 = 13,33). El condenado en costas deberá abonar al letrado del actor el 13,33% del monto en condena. Mismo sistema para determinar el porcentaje de los honorarios de los peritos a cargo de la condenada en costas.

2.- Los cuestionamientos a la norma.

            Se cuestionó la constitucionalidad de la norma al sostenerse que:

  1. se obliga a la parte que no fue condenada en costas a pagar a su letrado la porción de honorarios que este profesional dejó de percibir;
  2. la posibilidad de ejecutar al trabajador violenta el principio protectorio consagrado en el art. 14 bis, así como el art. 17 de la CN, que tutela el derecho de propiedad;
  • avanza sobre el crédito debido a un trabajador y beneficia al deudor moroso en el cumplimiento de sus obligaciones legales.[2]

3.-  Los fallos del máximo Tribunal.

            Con fecha 05/05/09, en los autos “Abdurram, Martín c/ Transportes Línea 104 S.A s/ accidente ley 9.688”, la CSJN dijo: “…el texto agregado por la ley 24.432 art. 277 de la LCT limita la responsabilidad del condenado en costas en los juicios laborales y no el quantum de los honorarios profesionales…”, y explica que la solución consagrada en la norma contribuye a disminuir el costo de los procesos judiciales y morigerar los índices de litigiosidad.

            A su vez, la Corte señala que la ley en cuestión no violenta el derecho de igualdad, dado que otorga el mismo tratamiento a todos los profesionales que asisten a la parte no condenada en costas, sea ésta actora o demandada.

            En un pronunciamiento posterior[3] , la CSJN volvió aplicar la doctrina del fallo “Abdurram”, agregando, que “el beneficiario de la regulación puede optar por reclamarle a su patrocinado el excedente de su crédito por sobre el límite porcentual establecido en la ley. Lo contrario importaría consignar – con relación a este excedente- una obligación sin sujeto pasivo alguno. En este sentido, la eventual posibilidad de que los profesionales intervinientes ejecuten a su cliente no condenado en costas por el saldo impago de los honorarios que pudiesen resultar del prorrateo legal, no resulta violatorio, en el caso, del principio protectorio del trabajador.

Los fundamentos que utiliza la Corte Suprema son que “…la naturaleza alimentaria del crédito reconocido al trabajador que no empece a que éste debe contribuir, en alguna porción, con el costo del litigio que decidió promover para el reconocimiento de su derecho…”., (considerando N° 7).  La Corte refuerza su postura recurriendo a la primera parte del art. 277 de la LCT, donde se autoriza el pacto cuota litis entre el profesional y el trabajador, en el cual el primero percibe como retribución un porcentaje de las sumas que se percibieron en el litigio, y que participan de un indudable carácter alimentario.

            Finalmente hago mención, que el sistema legal que pone un límite al alcance de la responsabilidad por las costas se encuentra previsto en el actual CCC, artículo 730, el cual vendría a reemplazar al derogado art. 505 del Código Civil.

 

[*] Especialista en Derecho del Trabajo. Universidad Católica Argentina (UCA).

[1] Ricardo A. Foglia. Ley de Contrato de Trabajo, comentada, anotada, y concordada, tomo IV, pag. 1.043, Ed. La ley, año 2.014.

[2] CNAT, Sala VI, autos: “Abdurram, Martín c/ Transportes Línea 104 S.A s/ accidente ley 9.688”.

[3] CSJN, autos “Villalba, Matías Valentín c/ Pimentel, José y otros s/ accidente – ley 9688”, de fecha 27/05/09.

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DOCTRINA EN DOS PÁGINAS Diario Ambiental Nro 174 – 19.10.2017

 

Algunos hombres de letras dicen “la realidad supera la ficción” o que “las ficciones parten de la realidad”. Una fuente de ficción como ser la serie de TV por cable “Black Mirror: Hated in the Nation” menciona en un capítulo que las abejas se terminaron extinguiendo por el “Síndrome de colapso de colonias”. Asimismo en Polonia se han estado realizando trabajos por fabricar abejas artificiales[1]

La Sociedad humana es compleja y frágil, construida sobre varios pilares. Uno de ellos es la abeja (honey bee). Una de cada tres comidas consumidas por los humanos es posible gracias a las abejas. Son tan importantes que su extinción implicaría la muerte de plantas y la pérdida de cultivos; por ende muchos seres humanos pueden morir de hambre. Las abejas tienen un gran impacto económico: el valor de las plantas polinizadas por ellas cada año es de 265 mil millones de dólares cada año. La comida que damos por hecho, dejaría de existir sin ellas; o habría una caída masiva en la productividad de la industria alimenticia. Alimentos, incluidas manzanas, cebollas, calabazas, y también plantas utilizadas para el ganado (importante para la carne y la leche y sus derivados)…el panorama podría ser tan desolador que no sabemos cómo puede terminar. Millones de enjambres han comenzado a desaparecer. Los apicultores de todo el mundo reportan la desaparición del 30% al 90% de sus colonias. En el Hemisferio Norte el proceso es más grave y drástico que en el Sur. Sólo en EE.UU las abejas están disminuyendo de manera constante; desde 5 millones de colmenas en 1988 a 2,5 millones en la actualidad. Desde el año 2006, un fenómeno llamado “desorden de colapso de colonias” ha afectado a las abejas en muchos países, y aunque no estamos del todo seguros que lo está causando, el problema es bastante serio.

  1. CAUSAS DE LA DESAPARICIÓN DE LAS ABEJAS:
  • Parásitos y enfermedades, para enumerar algunos conocidos, aunque es recomendable atender el relevamiento del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) en la Argentina[2]:
  • Acaropisosis (sacados de película de terror); ácaros microscópicos que infectan las tráqueas de las abejas (vías respiratorias). Ponen sus huevos y se alimentan de fluidos de víctimas, las debilitan considerablemente y pasan su vida entera en ellas.
  • Varroa Destructor: sólo se pueden reproducir en colmenas de abejas de miel y son uno de los mayores enemigos de las abejas. El ácaro hembra entra en una celda de camada de abeja y pone huevos en la larva de abeja antes de que las abejas de la colmena cubran la célula con una capa de cera. Los huevos eclosionan y ácaros se alimentan de la abeja en desarrollo. La abeja sólo se debilita, no muere, tiene fuerza de romper la capa de cera. Al hacerlo expande los ácaros al resto de las células de la colmena. Además en vida de la abeja, los ácaros adultos chupan los fluidos corporales de las abejas y las debilitan considerablemente. Además transmiten los virus que dañan a las abejas aún más y puede dar lugar a defectos de nacimiento como alas no funcionales.
  • Virus y hongos: bajo circunstancias normales estos fenómenos deben ser manejables y no son suficientes para explicar la horrible cantidad de muertes en abejas.
  • Agrotóxicos: Insecticidas mortales para las abejas que se han introducido en los últimos tiempos como el neonicotinoides (similar a la nicotina), entre otros: fueron aprobados a principios de los 90s como una alternativa a los productos químicos como el DDT. Atacan a los insectos dañando su sistema nervioso. Hoy día son de los más usados en el mundo. Las abejas entran en contacto con la toxina al recoger polen o a través del agua contaminada a menudo llevando material contaminado a la colmena, donde se puede acumular y matar lentamente toda una colonia. Las toxinas dañan a las abejas de unas maneras horribles. En dosis suficientemente altas, conduce rápidamente a convulsiones, parálisis y muerte. Pero incluso en pequeñas dosis puede ser letal pues puede generar que las abejas olviden el rumbo y como moverse por el ecosistema. Así las abejas vuelan en el medio natural, de pierden y mueren solas, aisladas de sus colmenas. Si este último fenómeno aumenta, una colmena puede perder su capacidad de sostenerse a sí misma. Aunque haya estudios patrocinados por la industria química para intentar demostrar que los neonicotinoides representan una toxicidad muy para las abejas, sabemos que la están dañando.

Son importantes los fallos jurisprudenciales, así como las notas periodísticas en esta materia, tanto en la Argentina como en el exterior: por citar entre otros, un reclamo judicial de pueblos mayas contra Monsanto[3]; fallo de un tribunal de Mar del Plata respecto a agroquímicos que ocasionaron la muerte de varias colmenas[4]; fallo de un tribunal en Neuquén condenando al Estado provincial por responsabilidad solidaria por actividad concurrente y por hechos de agentes de la Administración[5]; siendo el caso más reciente el fallo de la Sala H de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil[6]. Uruguay reportó casos de daños graves en colmenas por uso de agroquímicos[7].

  • Uniformidad genética (plantas genéticamente modificadas); monocultivos; estrés debido a las actividades humanas. Un fallo del Tribunal Europeo trató un caso donde un apicultor alemán que constató la presencia de polen de maíz transgénico MON 810 en su miel presentó una demanda judicial[8].
  • Radiaciones electromagnéticas: radiaciones no ionizantes, provenientes principalmente de antenas de telefonía celular. La incertidumbre científica y la discusión entre los expertos es elevada en este punto para poder sacar conclusiones definitivas aún.
  • Cambio climático: causa grave por cuanto el cambio del clima desorienta a las abejas, las cuales salen de un período de hibernación de sus colmenas movidas por altas temperaturas o cambios bruscos del clima. Al buscar polen y néctar no lo encuentran por la falta de plantas y flores fuera de estación; agotan la miel de reserva del panal y mueren.
  • CONCLUSIÓN:

La realidad de las abejas una cuestión legal de larga data (nuestro ex Código Civil de Vélez Sarsfield definía a las cosas en su derogado artículo 2312 como “los objetos materiales susceptibles de tener un valor, y trataba la cuestión de la apropiación de los “enjambres” en el derogado artículo 2343; y en los derogados artículos 2545 y 2546 respecto de las abejas que “posan” en el inmueble ajeno; actualmente el Código Civil y Comercial trata la cuestión en su artículo 1950).[9] Han existido diversas normas de distinta índole sancionadas por las autoridades locales, provinciales y nacional, y por los motivos más variados (desde la cría, explotación, y traslado de colmenas, hasta cuestiones, por ejemplo, como la de la Ley Nacional 20.739 de “contralor de la abeja africana y sus cruzamientos” con abejas domésticas, para contrarrestar la invasión de esta especie de abeja de carácter más agresivo). Asimismo es importante la normativa que establece el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA).

Pero dada la importancia del tema y la gravedad de la situación de las abejas, su peligro de extinción en la Argentina y el mundo es necesario contar con normas de presupuestos mínimos en materia de protección y salvaguarda de abejas en Argentina, así como también garantías, herramientas y medios eficaces antes de que sea muy tarde. Algunos autores ya han planteado la necesidad de unificar criterios y contar con normas de presupuestos mínimos en materia de actividad apíco

[*] El presente corresponde a la continuación de los artículos publicados en los Diarios N° 172 y 173 (05.10.2017) (12.10.2017) respectivamente.

[1] http://www.labioguia.com/notas/inventan-las-primeras-abejas-roboticas-capaces-de-polinizar

[2]http://www.senasa.gob.ar/sites/default/files/ARBOL_SENASA/ANIMAL/ABEJAS/PROD_PRIMARIA/SANID_APICOLA/EES/INFLUENZA/manual_de_enfermedades_de_las_abejas_2005.pdf

[3] http://www.anred.org/spip.php?article8253

[4] Expte. N° 148.835 – “Errobidart, Juan Pablo C/ Tirso Bilbao – Bilbao Cesar Sociedad De Hecho Y Otro S/ Daños Y Perjuicios” – CÁMARA DE APELACIONES EN LO CIVIL Y COMERCIAL DE MAR DEL PLATA – Buenos Aires – 16/03/2012 elDial.com – AA7527

[5] Expte. 8794/3 – “Rolny Eleodoro Dulio c/ Estado Provincial s/ daños y perjuicios” – JUZGADO DE PRIMERA INSTANCIA EN LO CIVIL, COMERCIAL, LABORAL Y DE MINERIA DE LA V CIRCUNSCRIPCION JUDICIAL DEL NEUQUEN (CHOS MALAL) – 20/02/2006 elDial.com – AA3188

[6] Zengaro Juan José c/ Monsanto Argentina S.A.I.C. y otros s/ daños y perjuicios – Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil – Sala H – Buenos Aires –Marzo 2016. https://aldiaargentina.microjuris.com/2016/05/09/condenan-al-arrendatario-del-predio-lindante-a-resarcir-al-propietario-de-un-colmenar-por-los-danos-derivados-de-la-muerte-de-las-abejas-luego-de-una-fumigacion/

[7] http://www.labioguia.com/notas/2-mil-colmenas-de-abejas-mueren-por-uso-de-agrotoxicos-en-uruguay

[8] C-442/09 Karl Heinz Bablok and others v Freistaat Bayern” Court of Justice of the European Union, Luxembourg, 06/09/2011

http://curia.europa.eu/jcms/upload/docs/application/pdf/2011-09/cp110079en.pdf

[9] Chiappini, Julio – Las abejas en el Código Civil – El Derecho 258-1031 – Buenos Ares. 

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